Desde hace semanas, no hay calle de España por la que no camine alguien con esta camiseta. La Selección Española ha conseguido algo histórico: 16 años después de levantar la Copa del Mundo en Sudáfrica, la Roja ha llegado a la final tras ganar a Francia el día de su fiesta nacional. Y mientras, en las plazas, las terrazas, los bares y los salones de toda España, millones de personas celebraban la victoria. Muchos, vestidos con la clásica rojigualda, pero muchos otros, de blanco. Porque la segunda equipación de la Selección para el Mundial de 2026 es todo un éxito.
De un color blanco roto, la camiseta tiene ornamentos inspirados en en libros clásicos y detalles que evocan antiguos manuscritos, en un homenaje que Adidas ha querido rendir “al legado de la lengua española”. Porque, dicen, “cada partido es una historia digna de contar”. Pero esta edición ha irrumpido en un sector que va más allá del fútbol: ha conquistado a todo el mundo, gracias a un diseño vintage, fácilmente combinable en el día a día, que se aleja de la tradicional camiseta de fútbol. Hoy, la camiseta blanca de España es prácticamente un icono de moda.
“Es linda de lejos y linda de cerca”, en palabras del director de producto para federaciones de Adidas, Mateo Kossmann. La camiseta suma la elegancia de los colores elegidos, burdeos, blanco roto y dorado, con una técnica que hace que parte del tejido brille, frente a otras zonas más mate. Pero, además, se suma la posibilidad de ser vestida por quienes, tradicionalmente, rechazan la bandera española. Porque aunque representa a la Selección Española, lo cierto es que los tonos de la segunda equipación no tienen nada que ver con los colores de la bandera nacional, tan polémica en el sector deportivo.
En esta histórica controversia en España, al preguntarle al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, qué se esperaba del partido ante Francia, respondía tajante: “[Espero] que gane España. No me escondo”. Pero añadía un matiz, que en el combinado español había “ocho catalanes”. “Ocho catalanes dice Rufián que hay en la selección, pero luego los goles los están metiendo los vascos“, le contestaba el presentador de laSexta Iñaki López, entre bromas. Porque el fútbol español nunca está libre de polémica política.
¿Qué pasa con la camiseta oficial?
La cuestión es que la gran mayoría de las camisetas blancas de la Selección Española que se ven por la calle no son oficiales. A pesar de que la falsificación está duramente castigada en España —en pleno Mundial, la Policía se incautaba de 16 toneladas de camisetas falsas en una operación con casi un centenar de detenidos—, las estimaciones que se barajan son desalentadoras: se cree que sólo el 20% de las camisetas del Mundial que visten los españoles son originales.
Sólo en el mes de junio, la Guardia Civil de Cantabria había intervenido unas 4.000 camisetas de fútbol que no contaban con la documentación que acreditara su compra legal. En el mercado, su venta podría haber generado unos 240.000 euros. Y es el precio la causa de este escenario: “[La original] vale 190 y esta, 20”. “Pagas la marca. Es el mismo trozo de tela“. Estas son algunas de las quejas que algunos usuarios, allá por 2024, vertían sobre este negocio en un [[LINK:TAG|||tag|||660fd7f496451e3957664b04|||programa de Equipo de Investigación]].
Pero en este Mundial, hay un problema añadido: la camiseta oficial de España, la blanca concretamente, está agotada. A pesar de que su precio supera los 100 euros, el mensaje que se puede leer en la página oficial de Adidas es el siguiente: “Lo sentimos, este artículo se ha agotado”. La oferta (oficial) es inexistente, pero la demanda no para de crecer: en la previa del España-Francia de semifinales, las búsquedas relacionadas con esta segunda equipación han aumentado considerablemente, en torno a un 450% con respecto a los días anteriores. Todo el mundo quiere la camiseta, pero nadie la encuentra. Aunque muchos, ya de primeras, no quieren pagar más de 20 euros por ella.
“¿Alguien sabe dónde podría comprarme rápidamente la camiseta blanca de España? Sin que me cueste un ojo“, preguntaba un usuario de X. “¿Alguien sabe dónde puedo pillarme la camiseta blanca esta de España? Obviamente, la falsificación, porfa”, añadía otra. “A 50 ó 60 pavos ni de coña me pillo yo una camiseta de fútbol. Pero si la ponen a 25 euros, sí”, se sumaba otro. No son pocos los que animan a Adidas a poner la equipación a 30 euros y hacerse de oro. Pero ni por más de 100 euros es posible encontrarla. Ya no quedan. Es la camiseta que visten todos. Con la que jugó la Selección ante Francia, pero también la que vestían —obviamente, oficial— los miembros de la Familia Real para celebrar el paseo de la Roja a la final.
¿Y cómo diferenciar la oficial de una falsa?
El director general del laboratorio textil Eurofins Textile and Footwear Testing Spain, Enrique Rivas, tiene claro cómo identificar una camiseta de fútbol original, pero es consciente de que “en cuanto a calidad no está justificada esta gran diferencia de precio“. Sí en cuanto a valor de marca y a otros parámetros, pero estos no son “tangibles” en el laboratorio. Junto a Equipo de Investigación, esta empresa comprueba las diferencias entre una original y una falsificación después de 10 lavados: en la falsa se ve cómo los estampados empiezan a saltar, pero también comprueban que en la oficial se despegan los logos, mientras que no lo hacen en la supuesta falsificación.
Sí hay diferencias en cuanto a sustancias que aparecen en los materiales: mientras que en la original sólo se detecta antimonio, que se utiliza como catalizador en prendas elaboradas con poliéster, en las falsificaciones se encuentran algunas sustancias peligrosas para el ser humano, como el plomo, el cadmio o el mercurio. A nivel usuario, hay que prestar atención a algunos detalles:
- En las camisetas originales, el escudo va termosellado, mientras que en las falsificaciones suelen estar bordados.
- Adidas utiliza, además un código de autenticidad en unas etiquetas interiores: puedes buscar el número de serie en Google y comprobar si coincide con la camiseta en cuestión.
- La calidad de las costuras y de los logos de la marca suelen ser perfectos en las camisetas oficiales, mientras que las falsas suelen tener defectos e imperfecciones.
