Así, el titular de la Fed ha asegurado que van a “garantizar que cualquier cambio en los precios relativos no se extienda ni tenga efectos de segundo y tercer orden en la economía. Esa es nuestra tarea, y eso es lo que haremos”. “Durante más de cinco años, la inflación ha superado el objetivo. Por lo tanto, nuestra principal prioridad es la estabilidad de precios, uno de los aspectos de nuestro mandato. La realidad es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo”.
De hecho, ha remarcado que elevar las tasas era la “decisión correcta para cumplir con el mandato que el Congreso nos dio de garantizar la estabilidad de los precios”.
En este sentido, Warsh ha recordado que, en julio, la Fed ya admitió la presión inflacionista, pero ha explicado que “la mayor parte de mis colegas estuvo de acuerdo en que era bueno esperar y comprar algo de tiempo. Hemos visto tres cosas desde julio: que la economía se está fortaleciendo. También, las tendencias de inflación; en Jackson Hole dije que las tendencias son importantes, y hemos visto poca información desde entonces para cambiar esta visión. Y la tercera cuestión es la geopolítica, nuestro análisis de cuál es la probabilidad de que cambie la situación geopolítica. Esos tres factores ha contribuido a una decisión unánime y contundente hoy mismo”.
Además, el presidente del banco central estadounidense ha destacado que otras economías avanzadas también están sufriendo presiones inflacionistas.”Cuando la Reserva Federal toma una decisión política, no solo afecta a la economía estadounidense, sino que también repercute en el resto del mundo. En menor medida, esto también les afecta a ellos”.
A este respecto, ha indicado que “cuando los bancos centrales extranjeros toman decisiones ante precios más altos y, en consonancia con su mandato, optan por subir los tipos de interés, están contribuyendo a frenar la inflación en sus países, lo que genera efectos indirectos en ambas direcciones”.
Sobre los bonos, Warsh ha afirmado que el aumento de los rendimientos no se debe a una pérdida de confianza en el banco central, y ha señalado que existen tres razones principales que explican este incremento. En primer lugar, ha hecho referencia a la fortaleza económica de EEUU. En segundo lugar, ha puesto el foco en la competición por el capital, y la tercera razón a la que ha aludido es la geopolítica.
