Es más, tal y como han avanzado ‘Reuters’ y la agencia japonesa ‘Kyodo News’, citando a un alto funcionario iraní, el país persa ha establecido las condiciones necesarias para la reapertura del estratégico estrecho. Y es que el impacto de la guerra en esta vía marítima, por la que normalmente transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, ha sacudido la economía global.
Estas renovandas esperanzas llegan justo antes de que el presidente estadounidense Donald Trump pronuncie un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que abordará cómo ha “confrontado problemas complejos de frente en todo el mundo”, según ha avanzado el embajador de EEUU ante la ONU, Mike Waltz. “Hará referencia a la importancia de garantizar que Irán nunca disponga de armas nucleares“.
Con todo, y aunque el mandatario se ha mostrado dispuesto a reunirse con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, también ha vuelto a amenazar con “destruir la economía” de Irán si Teherán no alcanza un acuerdo.
De hecho, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha indicado que Washington pretende dejar en tierra a todas las aerolíneas iraníes a partir de este miércoles, 23 de septiembre, mediante restricciones destinadas a impedir que puedan obtener combustible, contratar servicios aeroportuarios o vender billetes.
“Si aterrizan, no se les puede proporcionar combustible. No se les pueden prestar servicios de aterrizaje, no se pueden vender sus billetes o quedarán fuera del sistema del dólar”, explicó Bessent este lunes en una entrevista concedida al programa ‘Squawk Box’ de CNBC.
La medida supone un nuevo paso dentro de la campaña de presión económica lanzada por la Administración estadounidense contra Teherán. El Departamento del Tesoro ya sancionó a principios de septiembre a 27 aerolíneas iraníes, además de otras empresas e intermediarios relacionados con el sector de la aviación. Washington sostiene que algunas compañías aéreas comerciales iraníes han sido utilizadas para transportar armas, personal y otros materiales vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní.
La ofensiva forma parte de la denominada ‘Operation Economic Outcast’, lanzada por el Gobierno de Trump el pasado 24 de agosto con el objetivo declarado de cortar las fuentes de financiación y las conexiones económicas internacionales de Irán.
La semana pasada, el Tesoro estadounidense amplió además las sanciones al banco ruso VTB, al que acusa de participar en mecanismos utilizados por Irán para eludir las restricciones estadounidenses y de mantener relaciones de corresponsalía con bancos iraníes sancionados.
