Estos altercados se están haciendo notar en los mercados bursátiles. El Cac 40 francés cae alrededor de un 1% y arrastra consigo a la mayoría de los índices del Viejo Continente. Según los expertos de ING, estos disturbios deberían presionar a la baja a las bolsas nacionales y podría extender sus efectos al mercado de bonos. “Dudamos que esto baste, por sí solo, para provocar una ampliación sostenida del diferencial, pero sí podría limitar la capacidad del EUR/USD para regresar a los niveles del viernes”, explican desde la entidad neerlandesa.
Cabe señalar que el EUR/USD cayó brevemente por debajo de 1,120 durante la noche, antes de volver a repuntar ligeramente esta mañana. Según ING, el movimiento de los diferenciales de tipos de interés a corto plazo ha elevado la estimación del valor razonable a corto plazo del EUR/USD hasta aproximadamente 1,137-1,139. “Por tanto, la infravaloración actual se sitúa en torno al 1,3-1,5%, lo que resulta ampliamente coherente con la persistencia de los riesgos fiscales en Francia, como refleja el diferencial entre el bono francés OAT a 10 años y el ‘Bund’ alemán, que se mantiene en torno a los 135-140 puntos básicos”, destacan estos expertos, quienes también creen que los mercados “parecen haber adoptado una actitud algo más relajada, aunque todavía cautelosa, respecto a la situación presupuestaria”.
En esta fase, agrega ING, el balance de riesgos para el EUR/USD está “bastante equilibrado”. “El riesgo bajista sigue procediendo de Francia, aunque se ha moderado algo últimamente, mientras que el potencial alcista proviene de nuevas preocupaciones relacionadas con la inteligencia artificial (IA), que podrían afectar a las expectativas sobre los tipos de interés de la Reserva Federal estadounidense (Fed)”, agregan desde la entidad neerlandesa.
Para los expertos de Muzinich & Co, lo que Francia necesita es “un interlocutor político capaz de adoptar decisiones y ofrecer una respuesta creíble a los mercados”. Pero eso es difícil que ocurra antes de las elecciones presidenciales y “probablemente tampoco antes de las legislativas”. “Por tanto, la incertidumbre puede prolongarse durante bastante tiempo. La situación política está generando mucha incertidumbre y seguirá provocando volatilidad. El problema es que resulta muy difícil adoptar las decisiones fiscales necesarias en el actual contexto político, y no parece que esta situación vaya a resolverse a corto plazo”, sentencian estos analistas.
UN DESCONTENTO QUE RECORRE EUROPA
Si bien más de 500.000 manifestantes han marchado, en su mayoría, de forma pacífica en unas 90 concentraciones por toda Francia, las imágenes de los episodios más violentos están dado la vuelta al mundo. Quizá la más representativa sea la de la quema del ayuntamiento de Limoges, que provocó el derrumbe de la emblemática torre del campanario. París, Lyon, Burdeos o Marsella fueron algunas de las ciudades donde se vivieron los episodios más graves de violencia.
El estallido de las revueltas no es casual. La dura represión policial contra los estudiantes (un menor de 15 años perdió la mano por una granada aturdidora de los gendarmes) simplemente ha sido la chispa que ha prendido un movimiento que llevaba tiempo gestándose en el seno de la sociedad francesa debido al descontento con la gestión del país en los últimos años. Un descontento que tiene nombre y apellidos: Emmanuel Macron.
A medio año de las presidenciales, el dos veces presidente de la República está probablemente en su momento más bajo de popularidad. Las políticas que ha impulsado en sus últimos mandatos, como el intento de subir los impuestos a los combustibles, la reforma de las pensiones o el aumento de la edad de jubilación han provocado un enorme malestar en la ciudadanía, que tampoco ve con buenos ojos los recortes en el gasto social ni el aumento de la inversión en defensa.
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En estos momentos, todo parece apuntar a que el primer ministro Sébastien Lecornu será completamente incapaz de aprobar el proyecto preliminar de presupuestos de 2027, el cual contempla recortes por valor de unos 54.000 millones de euros, de los que 43.000 millones suponen nuevas medidas con las que se buscará conseguir un 60% de recortes de gastos y un 40% en ingresos. En los últimos años, Francia ha tenido dificultades para controlar el gasto público y contener una deuda que alcanzó la cifra récord de 3,6 billones de euros en el segundo trimestre, equivalente al 119% del PIB. Además, el coste de financiar esa deuda está aumentando a medida que los tipos de interés se disparan en todo el mundo.
No es la primera vez que Francia atraviesa dificultades para sacar adelante unos presupuestos en los últimos años. De hecho, Lecornu presentó su dimisión menos de un mes después de asumir el cargo debido a las divisiones sobre los presupuestos, aunque Macron lo volvió a nombrar pocos días después. Además, recurrió en febrero a una legislación de emergencia para sacar adelante los presupuestos de este año sin la aprobación parlamentaria.
Lo preocupante es que la situación en las calles podría ir a más. Macron, que ha rechazado la dimisión de su ministro del Interior, Laurente Nuñez, ha asegurado que “quienes han intentado derribar la República tendrán que responder por ello” y promete ser “implacable” con los violentos. El mandatario galo también anunció que los prefectos franceses podrán prohibir determinadas concentraciones en los próximos días. “El país necesita orden, y no una escalada”, añadió.
Medios internacionales como ‘Bloomberg’ destacan que, si bien Francia tiene “una larga tradición” de manifestaciones, la “intensidad de los ataques contra edificios públicos, tiendas y restaurantes ha despertado el temor a que se repitan estos episodios” durante la campaña electoral. “Esto sugiere que una violencia tan extrema podría convertirse en algo habitual“, afirma Bernard Sananes, director de la empresa demoscópica Elabe.
Pero no es solo Francia. En Italia también se han llevado a cabo grandes manifestaciones contra la gestión del Gobierno de Giorgia Meloni a tan solo unos meses de las elecciones parlamentarias de 2027. En Albania, numerosos manifestantes han destrozado varios edificios gubernamentales, como la sede del Tribunal Supremo o el Ministerio de Economía, contra la situación del país y la corrupción política, representada por un proyecto inmobiliario de lujo de la familia Trump. Sin olvidarnos de los movimientos (mayormente pacíficos) por el derecho a la vivienda en Portugal y España, donde se ha convocado una huelga general el próximo 11 de noviembre.
