Tanto el barril de referencia en Europa, el Brent, como el estadounidense West Texas Intermediate, han registrado bajadas cercanas al 1%, hasta los 115 dólares y los 101 dólares, respectivamente.
Como explican desde Danske Bank, el descenso del petróleo “refleja las esperanzas de una disminución de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, después de que mediadores cataríes viajaran a Teherán el domingo como parte de un esfuerzo por reducir las tensiones regionales en coordinación con Estados Unidos”.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que se acerca el momento de decidir si se llega a un acuerdo con Teherán o se reanudan los ataques. “Sin embargo, no ha disipado las expectativas del mercado de que puedan producirse ataques contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato y los ataques contra Arabia Saudí continuaron durante el fin de semana”, añaden.
“Creemos que la moderación de los precios del petróleo proporciona un alivio temporal tanto a las bolsas europeas como a las estadounidenses, ya que la reducción de los costes energéticos puede disminuir los gastos de transporte, mejorar los márgenes operativos de las empresas y moderar las expectativas de inflación”, señala Naeem Aslam, CIO de Zaye Capital Markets.
Como indica, “los mercados europeos son particularmente sensibles a las fluctuaciones de los precios de la energía, ya que el aumento de los costes de la energía importada puede debilitar la competitividad industrial y el poder adquisitivo de los hogares. Sin embargo, creemos que la recuperación sigue siendo frágil, ya que los acontecimientos geopolíticos podrían revertir rápidamente el descenso de los precios del crudo“.
Por su parte, Patrick Munnelly socio de estrategia de Mercado, Tickmill Group, apunta que “el retroceso del petróleo es positivo, pero aún no es decisivo. El Brent se mantiene en un nivel que puede perturbar las vías de desinflación, sobre todo si persiste. Por lo tanto, el mercado interpreta las noticias diplomáticas como un motivo para reducir las coberturas a corto plazo, en lugar de como una prueba de que la crisis energética ha terminado. Esta distinción es importante. Un petróleo más bajo durante una sesión puede calmar los mercados. Un precio sostenido por encima de los 100 dólares mantiene la cautela de los bancos centrales y presiona a los consumidores”.
