El freno de deuda fue promulgado por primera vez en 2009 y establece un límite a la deuda pública y al déficit presupuestario estructural del país.
Los socios de la coalición han conseguido ponerse de acuerdo en que Alemania no necesita una declaración situación de emergencia que le permita suspender las normas sobre el endeudamiento neto en 2024.
Según la propuesta presupuestaria presentada, el objetivo del Gobierno es recortar 12.000 millones de euros del fondo para el clima y la transformación el próximo año. A esto se sumará reducir en 45.000 millones de euros en planificación presupuestaria hasta 2027.
En rueda de prensa, Scholz ha asegurado que el Ejecutivo alemán “se apega a sus objetivos”: “Impulsamos vigorosamente la transformación climáticamente neutra de nuestro país, reforzamos la cohesión social y mantenemos una estrecha relación con Ucrania”.
Hay que recordar que en noviembre el Tribunal Constitucional de Alemania declaró como ilegal los planes del gobierno de reasignar la deuda de emergencia no utilizada adquirida durante la pandemia del Covid-19 a su presupuesto actual. Fue entonces cuando estallaron las tensiones presupuestarias.
