La compañía ofrece ahora a los empleados un incremento salarial del 30%, frente al 25% anterior, restablece las bonificaciones anuales y aumenta el plus que se otorgaría tras cerrar el acuerdo.
Con estas mejoras la empresa espera llegar a un pacto que ponga fin a una interrupción de la actividad que, según varios analistas, le cuesta a Boeing unos 100 millones de dólares al día.
Por ello, para hacer frente a estas dificultades, el fabricante aeroespacial ha puesto en marcha una serie de medidas destinadas a reducir costes entre las que se incluyen una congelación de las contrataciones, una pausa en los viajes de personal no esencial y un recorte en el gasto.
Boeing también hará “reducciones significativas” en el gasto de los proveedores y detendrá la mayoría de las órdenes de compra de sus aviones 737 Max, 767 y 777.
Además, anunciaba la semana pasada que iba a empezar a despedir temporalmente a un “gran número” de empleados, así como una bajada proporcional del salario de Robert ‘Kelly’ Ortberg, consejero delegado de la compañía y del equipo directivo.
