Este fin de semana, Trump ha cumplido su amenaza de imponer aranceles del 25% a Canadá y México y del 10% a China, algo a lo que la UE ha prometido responder con firmeza si sus productos también se ven afectados.
Además, ha amenazado con hacer lo mismo con la Unión Europea (UE) y Reino Unido y han anunciado que “por supuesto” aplicará aranceles a los productos de la UE. “Definitivamente se impondrán” y lo harán “muy pronto”, ha asegurado. Por su parte, un portavoz de la Comisión Europea ha respondido que “la UE responderá con firmeza a cualquier socio comercial que imponga aranceles de manera injusta o arbitraria”.
Este lunes, las acciones de los fabricantes de automóviles mundiales se desploman debido a las preocupaciones de los inversores por el impacto de una posible guerra comercial.
Así, el índice automovilístico Stoxx 600 registra caídas del un 3,8%. Concretamente, entre las empresas, las acciones del proveedor francés de componentes para automóviles Valeo y del fabricante de automóviles Renault se dejan alrededor de un 7,5% y un 28%, respectivamente. Mientras, las acciones de BMW pierden un 4%, las de Volkswagen más de un 6% y las de Porsche alrededor de un 4%.
También ha habido reacción por parte de algunas de las compañías. En un comunicado, el gigante automovilístico alemán BMW ha reaccionado a los nuevos aranceles estadounidenses. “El libre comercio, que siempre ha sido un principio rector para el Grupo BMW, es de inmensa importancia en todo el mundo: es uno de los motores más cruciales del crecimiento y el progreso. Los aranceles, por el contrario, obstaculizan el libre comercio, frenan la innovación y desencadenan una espiral negativa. Al final, perjudican a los consumidores, encarecen los productos y los hacen menos innovadores”, afirman.
Por su parte, desde Volkswagen han comentado a ‘CNBC’ que se encuentran “evaluando cualquier efecto potencial sobre la industria automotriz y nuestra empresa como resultado de los aranceles”. “Al mismo tiempo, seguimos promoviendo la apertura de los mercados y unas relaciones comerciales estables, que son esenciales para una economía competitiva y, en particular, para la industria del automóvil. Confiamos en que las conversaciones entre los socios comerciales sean constructivas para garantizar la seguridad de la planificación y la estabilidad económica y evitar un conflicto comercial“.
