Federico García Moliner, físico de renombre mundial y catedrático emérito, falleció en su Burriana natal (Castellón) a los 95 años este jueves 14 de agosto de 2025. Su trayectoria científica, siempre marcada por la excelencia y el rigor, lo elevó al estatus de referente en la física del estado sólido a nivel internacional.
Nacido en Burriana en 1930, García Moliner se licenció en Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid, donde fue galardonado con el premio “González Martí” al mejor estudiante de Física. Más tarde, se doctoró tanto en la Universidad de Cambridge (1958) como en la Complutense (1960). Inició su carrera en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y, posteriormente, continuó su labor docente e investigadora durante tres años en la Universidad de Illinois (EE.UU.), enseñando y formando a una nueva generación de científicos.
Referencia en el estudio de la física del estado sólido
A su regreso a España, García Moliner dedicó su vida a la investigación en la física del estado sólido, donde no solo consolidó una destacada escuela científica nacional, sino que también alcanzó reconocimiento internacional por sus contribuciones al estudio de las propiedades de la materia sólida. Fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1992 y, en 2023, recibió la Alta Distinción de la Provincia de Castellón, otorgada por la Diputación.
La presidenta de la Diputación Provincial de Castellón, Marta Barrachina, expresó con pesar: “nos deja una autoridad mundial. Su labor ha sido reconocida en el ámbito internacional por sus investigaciones … Creó escuela. Su pérdida deja a la ciencia sin un baluarte clave”.
Por su parte, el alcalde de Burriana, Jorge Monferrer Daudí, añadió que García Moliner “no solo llevó el nombre de Burriana a las más altas esferas científicas internacionales, sino que lo hizo desde la excelencia, el rigor y el compromiso con el conocimiento”.
Además de su labor académica y divulgativa, Federico García Moliner mantuvo un compromiso constante con la cooperación científica internacional. Participó como profesor invitado en escuelas de postgrado en lugares como Italia y Escandinavia, contribuyó a la formación de científicos en Iberoamérica y colaboró con las Conferencias Pugwash de Ciencia y Asuntos Mundiales, orientadas a la paz y el desarme.
Con su fallecimiento, la comunidad científica pierde no solo a un investigador de referencia, sino también a un maestro incansable comprometido con cultivar el talento y transmitir su pasión por la ciencia.
