Fernando Alonso y Mark Webber llegaron al Gran Premio de Corea del Sur de 2010 con 14 puntos de diferencia a falta de dos carreras más por disputarse antes de poner el broche a una temporada en la que se terminaría coronando por primera vez Sebastian Vettel.
La carrera en el Condado de Yeongam estuvo pasada por agua y el asturiano, tercero, se le iluminó la bombilla cuando dirección de carrera mostró bandera roja.
“Estaba muy mojado, con aquaplaning por todas partes. Paramos en la parrilla y Mark Webber iba primero. Yo iba segundo. Fui a la parrilla y hablé con él. La pista estaba realmente mal”, recuerda el piloto de Aston Martin en una entrevista con Maaden, socio de Aston Martin.
Y fue entonces cuando, tal y como relata Alonso, el español se metió en la mente del australiano con las siguientes palabras: “Sabes, la pista está realmente mal. Será un desastre si reiniciamos la carrera ahora“.
Y la ‘jugarreta’ surtió efecto: “Le dije a su mente que la pista estaba peor de lo que realmente era. Y… se estrelló después del reinicio. Intenté usar todo lo que tenía a mi alcance. Ese día, para ganar la carrera o mantener el campeonato con vida un poco más”.
Tras el accidente de Webber y la rotura de motor posterior de Vettel, Alonso ganó en Corea del Sur y se puso líder a falta del Gran Premio de Brasil y Abu Dabi, donde Vettel ganó y dejó al ovetense a las puertas de su tercera corona.
