El PSG – Bayern de Múnich del pasado martes fue una oda al fútbol. Dos de los mejores equipos del mundo no se reservaron nada en la primera semifinal de Champions, que se disputó en el Parque de los Príncipes. Luis Enrique y Vincent Kompany incentivaron el espectáculo, con dos planteamientos muy ofensivos que propiciaron que se vieran nueve goles, en un encuentro que fue un gozo para el aficionado neutral.
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