“La inflación ha aumentado al 3,3% y es probable que siga subiendo a finales de este año a medida que se asienten los efectos del alza de los precios de la energía. Existe el riesgo de que se produzcan importantes repercusiones en la fijación de precios y salarios, ante las cuales la política económica debería actuar con firmeza. No obstante, el mercado laboral continúa flexibilizándose y una economía debilitada podría contener las presiones inflacionarias. Las condiciones financieras se han endurecido desde el inicio del conflicto, lo que contribuirá a reducir la inflación con el tiempo”.
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Así lo argumenta el comunicado publicado por el BoE tras el encuentro de este jueves, en el que el Comité de Política Monetaria ha votado por una mayoría de ocho miembros (Andrew Bailey, Sarah Breeden, Swati Dhingra, Megan Greene, Clare Lombardelli, Catherine L Mann, Dave Ramsden y Alan Taylor) a favor de esta decisión, mientras que uno (Huw Pill) hubiera preferido aumentar la tasa de interés oficial en 0,25 puntos porcentuales.
“La política monetaria no puede influir en los precios de la energía, pero se ajustará para garantizar que la adaptación económica se produzca de forma que se alcance de manera sostenible el objetivo de inflación del 2%. La política necesaria para lograrlo dependerá de la magnitud y la duración de la crisis, así como de su propagación en la economía“, añade el texto.
Según ha expresado el gobernador del BoE, Andrew Bailey, durante la reunión, “el aumento de los precios de la energía derivado del conflicto en Oriente Medio representa una perturbación de la oferta. Las presiones salariales continúan disminuyendo gradualmente. Las futuras demandas de salarios más altos podrían chocar con las limitaciones de margen de las empresas, un mercado laboral más débil y la cautela de las empresas a la hora de trasladar los aumentos de costes”.
Además, opina que esta perturbación provocará una disyuntiva entre una mayor inflación y una menor producción y la respuesta política adecuada depende del estado de la economía.
“Si la perturbación parece ser de corta duración o la economía se debilita, la política debería priorizar la prevención de una contracción innecesaria de la actividad. Si es probable que los efectos de segunda ronda sean mayores, la política debería centrarse en que la inflación vuelva al objetivo más rápidamente. Por ahora, la debilidad de la economía real justifica mantener el tipo de interés oficial“, ha indicado.
Además, desde el organismo aseguran que seguirán “vigilando de cerca la situación en Oriente Medio y cómo se propagan sus repercusiones en la economía”. Ante este escenario, destaca que el Comité de Política Monetaria está “preparado para actuar según sea necesario para garantizar que la inflación se mantenga encaminada a alcanzar el objetivo del 2% a medio plazo”.
