Ver las carteleras de cine en México a veces era preocupante: las ofertas en cuanto a géneros que podíamos disfrutar en las salas se veía reducido a sólo comedias de parejas whitexicans que poco conectaban con el público, sin embargo, parece ser que el cine de terror mexicano parece atravesar una nueva etapa de exploración creativa, y ‘El Ritual del Nahual’ se presenta como una de las propuestas más interesantes dentro del llamado folk horror nacional.
La cinta dirigida por Carlos Matienzo Serment toma elementos del imaginario indígena y de las leyendas del nahualismo para construir una historia áspera, atmosférica y profundamente ligada a la identidad cultural mexicana que, más que recurrir al susto fácil, la película apuesta por el miedo que nace de la tierra, de las creencias ancestrales y de la violencia escondida en las comunidades rurales.
La historia sigue a un agente federal que investiga una serie de asesinatos infantiles en una región aislada de San Luis Potosí, mientras, en paralelo, un hombre herido encuentra refugio con dos curanderas en medio del bosque. Conforme ambas líneas narrativas avanzan, la figura del nahual emerge como una presencia sobrenatural que no solo representa una amenaza física, sino una especie de justicia primitiva que rebasa cualquier lógica humana.
Es ahí donde la película encuentra sus mejores momentos: cuando deja que el misterio respire entre los silencios del bosque y la tensión de sus personajes, porque uno de los mayores aciertos de la producción es la manera en que utiliza el folclore mexicano sin convertirlo en simple decoración estética.
El mito del nahual (una persona con la capacidad sobrenatural de transformarse en animal o elemento de la naturaleza) se integra a la narrativa como un símbolo cultural vivo, conectado con el miedo colectivo, la culpa y el choque entre modernidad y tradición que se podían vivir en la década de los sesenta.
Esa aproximación demuestra cómo el folk horror mexicano comienza a ganar reputación dentro de la industria local, alejándose de fórmulas genéricas para recuperar leyendas, rituales y cosmovisiones propias.

En el apartado actoral, Gerardo Oñate carga buena parte del peso dramático de la cinta con una interpretación marcada por la desesperación y el desgaste físico. A su lado, Alejandra Herrera y Caraly Sánchez aportan una presencia inquietante y serena como las curanderas que resguardan el secreto del bosque. También destaca Gerardo Trejoluna como el investigador que intenta racionalizar un horror que poco a poco lo supera, formando parte de un reparto que entiende a la perfección el tono de la película y evita caer en interpretaciones exageradas, lo que se agradece al ver la credibilidad de una historia tan cargada de simbolismo.
La fotografía de Roberto Chávez Bañuelos juega un papel fundamental en la experiencia. Los paisajes boscosos de la Huasteca potosina se convierten en una presencia opresiva y casi espiritual, mientras que la música original de Juan Carlos Enríquez refuerza la sensación de ritual permanente.
Con una duración de 80 minutos y diálogos en español y tének, un dialecto derivado del maya, la película mantiene un ritmo contenido que favorece la construcción de atmósferas por encima del exceso visual que, en ocasiones, intenta ser un rebuscado guiño al gore.
Aunque la película puede resultar demasiado contemplativa para quienes esperan un terror más convencional, justamente ahí reside parte de su personalidad. ‘El Ritual del Nahual’ no busca únicamente asustar, sino sumergir al espectador en una experiencia donde el miedo proviene de lo ancestral y de aquello que permanece oculto en la memoria colectiva mexicana.
‘El ritual del nahual’ está disponible en las algunas de las salas Cinemex del país.
Fotos de Cinemex
–
La noticia
Se ha estrenado en México una fascinante cinta de terror sobre tradiciones indígenas y folk horror que se corona como lo mejor del género hecho en México
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Joel Calata
.

