Leandro Paredes se coge la cabeza y se desploma sobre el césped de una Bombonera llena de bronca y desilusión. Ya está. Se acabó el partido de locos. Es un golpazo para el capitán, campeón del mundo y para todo Boca. Se trata de la eliminación del Torneo Apertura, en casa, en octavos de final y contra un Huracán que en los últimos dos años justamente se ha especializado en perder encuentros importantes. Le ocurre en la misma semana en que fue derrotado en la Libertadores ante el Barcelona de Guayaquil. De repente, cuando parecía que se encaminaban y que habían encontrado el equipo, las dudas envuelven a los xeneizes.
]]>
