Afortunadamente, cada vez son más las películas que dejan de idealizar la experiencia queer. Una de las más recientes ha sido ‘Sauna‘, un filme que lo que hace es mirarla de frente, con sus contradicciones, sus zonas incómodas y su belleza imperfecta.
La ópera prima de Mathias Broe sitúa en el centro una historia de amor entre un hombre gay y un hombre trans en la Copenhague más nocturna y física, donde el deseo, la identidad y la necesidad de pertenencia se cruzan sin ofrecer respuestas fáciles. Lejos de los relatos edulcorados o de los clichés, la película adapta la novela de Mads Ananda Lodahl para explorar cómo se construyen los vínculos en espacios donde el sexo, la soledad y la búsqueda de una identidad conviven, y donde amar también puede ser un acto político, frágil y contradictorio.
Entre cuerpos, deseo y desajuste
Johan (Magnus Juhl Andersen) ha dejado atrás su vida en Odense para empezar de cero en Copenhague, donde trabaja en la sauna gay Adonis y comparte piso con su dueño, Michael (Klaus Tange). Allí, entre pasillos oscuros, cabinas privadas y encuentros anónimos, su vida se mueve entre el sexo fácil y la dificultad de encontrar algo más profundo. Pero todo cambia cuando conoce a William (Nina Rask), un hombre trans que le obliga a replantearse su forma de relacionarse con los demás y consigo mismo.
La conexión entre ambos abre un espacio de intimidad, pero también de fricción. William no es aceptado en la sauna, mientras que Johan tampoco termina de encajar en el mundo de amistades y experiencias trans que rodea a su pareja. Broe filma esa tensión con primeros planos que subrayan lo fácil que es sentirse solo incluso acompañado, alternando momentos de ternura con una incomodidad constante que nunca desaparece del todo.
A pesar de la cercanía entre ellos, ‘Sauna’ nunca se entrega a la fantasía de un amor sin obstáculos. Broe encuentra belleza en su vínculo, especialmente en los momentos fuera de la ciudad, pero la película siempre deja claro que las presiones sociales y personales pesan demasiado como para permitir un final feliz o sencillo.
Cuerpos, identidad e intimidad
Aquí es esencial contar con un reparto a la altura y Magnus Juhl Andersen hace un trabajo fantástico construyendo a Johan como un joven aparentemente seguro, pero emocionalmente desorientado, alguien que se deja llevar por la inercia de una vida sexual intensa pero vacía de vínculos reales. Y Nina Rask, por su parte, interpreta a William desde una distancia emocional que no es fría, sino que busca la supervivencia.

Y el resultado es una dinámica inestable, donde ambos personajes se atraen y se rechazan con la misma intensidad. La película no idealiza su relación, sino que la trata como un espacio de aprendizaje mutuo, lleno de torpezas, silencios y momentos de vulnerabilidad que no siempre encuentran resolución.
Al final, ‘Sauna’ entra dentro de un cine queer contemporáneo que apuesta por la complejidad antes que por respuestas fáciles. Broe apuesta por una narración donde el deseo, la identidad y el afecto están siempre en proceso de definirse. Y eso es fascinante y muy auténtico.
La tenéis en Filmin.
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La noticia
Hoy en streaming, un debut muy auténtico en el cine LGTB+. Una película sobre la identidad y la necesidad de conexión en un lugar marcado por la soledad
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Belén Prieto
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