Así lo sostiene la jefa de Estrategia de Rabobank, Jane Foley, quien ha señalado que, aunque el dólar haya entrado en una fase de depreciación estructural a largo plazo, todavía existe margen para nuevos repuntes. “En junio, el índice dólar (DXY) ha cotizado en sus niveles más altos desde la primavera pasada, lo que plantea la cuestión de si el dólar ha iniciado una nueva fase de fortalecimiento cíclico”, ha remarcado.
Asimismo, ha recordado que el conflicto con Irán provocó inicialmente un aumento de las expectativas de inflación y de subidas de tipos de interés, favoreciendo la apreciación de divisas como la libra esterlina. Posteriormente, parte de ese movimiento se revirtió y, algo más tarde, surgieron las expectativas de endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal.
En este contexto, la experta de Rabobank cree que la Fed no volverá a tocar los tipos durante 2026. Y destaca que la fortaleza del consumo estadounidense y el atractivo que sigue ofreciendo la renta variable del país continuarán dando soporte al dólar a lo largo de 2026.
PESIMISMO CON EL EURO
Por otra parte, la estratega del banco neerlandés mantiene una visión mucho más pesimista sobre el euro. Incluso si se alcanzara un acuerdo de paz definitivo entre EEUU e Irán y se produjera la reapertura completa del estrecho de Ormuz, la entidad considera poco probable que el euro recupere el vigor previo al conflicto en el corto plazo, dado el escaso crecimiento que prevé para la eurozona en 2026.
“A principios de junio, el euro/dólar cayó por debajo de nuestra previsión a un mes de 1,15”, ha señalado Foley, quien considera que la moneda única seguirá condicionada por las débiles perspectivas económicas europeas.
EL CRECIMIENTO SEGUIRÁ FAVORECIENDO AL DÓLAR
Las previsiones de Bankinter apuntan en la misma dirección. La analista Esther Gutiérrez de la Torre considera que “un ciclo económico fuerte con precios elevados mantendrá al dólar apreciado”, motivo por el que la entidad mantiene su previsión para el ratio euro/dólar en una horquilla de entre 1,15 y 1,20 este año y espera una ligera depreciación del dólar en 2027, hasta un rango de entre 1,17 y 1,22.
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“La economía estadounidense seguirá creciendo por encima de la europea, apoyada por un mercado laboral sólido que sostendrá el consumo, reforzado además por el buen comportamiento de las bolsas en un país con una elevada propensión a invertir en renta variable”, ha explicado la analista, quien ha apoyado esta afirmación con un dato: según la Reserva Federal, el 46% del patrimonio financiero de las familias estadounidenses está invertido en bolsa.
Además, ha pronosticado que el despliegue de la Inteligencia Artificial por parte de las grandes tecnológicas seguirá impulsando la inversión y contribuirá a consolidar un ciclo claramente expansivo. “Estimamos que el PIB de Estados Unidos crecerá un 2,3% este año, frente al 0,8% previsto para la eurozona”, ha destacado
LA FED RETRASARÁ LOS RECORTES
En materia de política monetaria, el servicio de estudios de Bankinter prevé que la Reserva Federal no iniciará las bajadas de tipos hasta 2027, una vez que la inflación haya regresado a niveles más próximos a los registrados antes del conflicto con Irán.
“Estimamos que, para 2027, el IPC ya habrá alcanzado su máximo”; calcula la experta, que cree que la inflación cerrará 2026 en el 3,2% y se moderará 2,4% en 2027.
En este sentido, opina que una inflación en esos niveles y unos tipos todavía situados entre el 3,50% y el 3,75% suponen que la Fed dispondrá de margen para suavizar su política monetaria
ENTRE LAS DIVISAS MÁS REZAGADAS
Esta visión también es compartida por el estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, Claudio Wewel, quien considera que el euro seguirá mostrando un comportamiento inferior al de la mayoría de divisas potentes. “En el primer semestre de 2026, el euro solo logró apreciarse frente a la corona sueca, mientras que perdió más de un 3% frente al dólar y hasta un 6% frente al dólar australiano”, ha recordado.
Según Wewel, mientras la Reserva Federal ha adoptado un tono más restrictivo gracias al impulso económico derivado de la inversión en inteligencia artificial, la eurozona continúa enfrentándose a un crecimiento prácticamente estancado, lo que limita el margen del BCE para mantener una política monetaria más restrictiva.
Respecto a la Zona Euro, el analista también advierte de que el cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría restar hasta tres décimas al crecimiento del PIB. A ello se suma que el impacto del paquete de estímulo fiscal alemán todavía no se ha trasladado plenamente a la economía. “Las principales compañías europeas de defensa cuentan con una importante cartera de pedidos, mientras que la crisis de Irán ha obligado al Gobierno alemán a desviar parte de la inversión prevista en infraestructuras hacia el gasto social de emergencia. Como consecuencia, prevemos que la eurozona crecerá apenas un 0,5% interanual en 2026”, ha afirmado.
Por último, ha señalado que el reciente enfriamiento de las bolsas mundiales responde, en buena medida, al fortalecimiento del dólar tras el giro más restrictivo de la Reserva Federal. “A pesar de la caída del precio del petróleo, es poco probable que las presiones inflacionistas se moderen en los próximos meses, lo que seguirá respaldando al dólar. Al menos temporalmente, este escenario continuará beneficiando a la renta variable suiza y a los sectores más defensivos del mercado”, ha concluido.
