España dominando la posesión y Francia buscando el contraataque en dos toques: así se podría definir la primera parte de la primera semifinal del Mundial… si no fuera por Lamine Yamal.
Pasados los primeros veinte minutos de encuentro, en un centro pasado de Cucurella desde la izquierda, el extremo del FC Barcelona se la jugó a Digne.
El galo se disponía a despejar de espalda y Lamine, sabiendo que no le había visto, solo tuvo que meter el cuerpo para golpear primero el esférico y esperar que Lucas impactara contra él.
Ni miró el balón. Simplemente se preocupó de cubrirse la cara y prepararse para la patada. El resto, simple: gol de Mikel Oyarzabal desde los once metros para adelantar a España.
El delantero de la Real Sociedad ya suma 30 goles en 60 partidos disputados con la selección española. Casi nada.
