El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, está en el centro de todas las polémicas desde hace meses y ni siquiera una vez concluido el Mundial de EEUU, Canadá y México está dispuesto a salir del foco. El organismo rector del fútbol a nivel internacional está planeando crear una entidad comercial con un capital de 20.000 millones de dólares para gestionar la Copa del Mundo y vender participaciones a entidades privadas, principalmente del sector financiero.
La intención sería crear la empresa FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial que seguiría en manos de la FIFA de forma mayoritaria. Sin embargo, Intantino se abre a “la elección cuidadosa de inversores a largo plazo que adquieran participaciones minoritarias sin derecho de control” a partir de finales de 2026.
Así lo ha indicado la propia organización en un comunicado después de que el diario británico ‘The Times’ publicase el plan, que también beneficiaría al propio Infantino al convertirse en CEO de FFE en 2031, cuando acabase su mandato como presidente de la FIFA.
Entre los posibles inversores se encontraría Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump, además de entidades financieras de la talla de JP Morgan.
La UEFA estalla contra Infantino
Los planes de la FIFA han desatado el enfado de la UEFA, que denuncia que “nadie es dueño del fútbol” y que el organismo dirigido por Gianni Infantino no tiene derecho a “comerciar” con él.
“Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan este deporte nunca deberían cruzar“, aseguran los rectores del fútbol europeo a través de un comunicado difundido en sus redes sociales. Además, la UEFA denuncia que no hay “ninguna transparencia sobre quién se beneficia económicamente”.
“La UEFA se lo toma muy en serio. Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol. Y lo mismo deberían hacer todas las partes interesadas: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos a quienes les preocupe el futuro de este deporte”, concluye el comunicado.
