Un pase por aquí, un pase por allá… Son 22 toques consecutivos, realizados con una posesión de 81 segundos… Es el camino recorrido hasta el toque goleador de Santiago Ascacibar. Se trata de una rareza para celebrar en este fútbol argentino de exagerado músculo y tensión. El mediocampista que definió pide disculpas juntando sus dos manos y elevándolas. Y solo se le acepta porque le está convirtiendo un gol al equipo en que nació.
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