La muerte de Carlos Roberto Ortiz Romero, alias «Gorgojo», identificado por las autoridades como uno de los principales líderes de la Mara Salvatrucha, podría marcar el inicio de una nueva etapa dentro de la estructura criminal, de acuerdo con analistas en seguridad consultados por La Hora.
Aunque la desaparición de un cabecilla representa un golpe para la organización, los expertos coinciden en que el vacío de poder suele derivar en disputas internas, intentos por controlar territorios y un peligro constante para la seguridad ciudadana.
Ortiz Romero murió el pasado 2 de agosto durante un incidente armado en el Centro de Detención Preventiva para Hombres en la zona 18, donde también falleció su esposa.
La muerte de «Gorgojo» ocurre en un contexto de confrontación entre la MS-13, Barrio 18 y la estructura criminal conocida como «Los Caradura», grupos que han protagonizado disputas por el control territorial.
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LA PRIMERA CONSECUENCIA: UNA LUCHA POR EL LIDERAZGO
Para el analista en seguridad Jorge Ortega, el primer efecto será una recomposición dentro de la propia pandilla. «Lo primero es que hay una recomposición del liderazgo, pero en estas estructuras cambia constantemente», dijo.
Según Ortega, este proceso puede desembocar en una pugna entre quienes buscan ocupar el espacio dejado por «Gorgojo». Asimismo, añadió que esa transición puede provocar movimientos entre los integrantes más cercanos a dicho líder.
«Los muy cercanos al Gorgojo podrían efectuar algún tipo de actos contra las fuerzas de seguridad y principalmente contra el sistema penitenciario, porque también son desplazados dentro de la estructura de mando», explicó.
Por su parte, el experto Mario Polanco coincidió en que la desaparición de un líder siempre genera un vacío inmediato, y que difícilmente permanece mucho tiempo sin ocuparse.
«Cuando ocurre una muerte de esta naturaleza, cuadros que están abajo, algunos de los lugartenientes, buscan la manera de ocupar ese espacio», remarcó. Sin embargo, advirtió que ese ascenso suele demostrarse mediante acciones violentas.
«Lo que hacen es imponer algún tipo de violencia en un área geográfica; puede ser contra cualquiera de los otros integrantes de la misma pandilla o contra poblaciones en general, pero sí cometer actos de violencia para demostrar fuerza, demostrar superioridad y de esa manera ganar respaldo», alertó.
¿FALTA DE LÍDER GENERA MÁS VIOLENCIA O DEBILITAMIENTO?
Los expertos mencionaron que, aunque podría pensarse que la muerte de un líder debilita automáticamente a una organización criminal, este escenario es más complejo.
Ortega sostuvo que la estructura difícilmente queda descabezada, puesto que «siempre hay quien esté dispuesto a asumir el reto».
A su juicio, la diferencia dependerá de la capacidad del Estado para identificar rápidamente a los posibles sucesores y neutralizarlos.
«Si se actuara rápidamente y se lograra neutralizar a los posibles relevos, sí sería efectivo. Pero si no hay inteligencia propia y desde afuera, no hay resultados favorables para las fuerzas de seguridad», recalcó.
Polanco concordó con esa visión e indicó que la capacidad operativa de la pandilla no desaparece con la muerte de un cabecilla. No obstante, sí prevé un posible debilitamiento temporal producto de las disputas internas.
«Dentro de la mara podría verse algún tipo de debilitamiento por la guerra que se puede librar internamente para ocupar ese puesto», aclaró, e incluso planteó que el resultado podría ser una fragmentación del mando.
«Podría significar también que en el futuro ya no haya un control único, sino varios controles; que sea un órgano colegiado el que tome las decisiones», añadió.
UN NUEVO EPISODIO EN LA DISPUTA ENTRE PANDILLAS
La muerte de «Gorgojo» también ocurre en medio de una confrontación entre la MS, Barrio 18 y Los Caradura. Las investigaciones dan cuenta de que Ortiz Romero está vinculado a dichas disputas, además de la desaparición y asesinato de cinco hombres en enero de 2024, caso que las autoridades vincularon con un reacomodo criminal en la capital.
Para Ortega, la desaparición del cabecilla no implica que el conflicto termine. «Inmediatamente después de la muerte de Gorgojo, alguien asume el rol y establece nuevos lineamientos respecto a dónde se va a poner la mayor presión», dijo.
El experto considera que el nuevo liderazgo definirá si la organización concentra sus esfuerzos en venganzas, en enfrentar a las fuerzas de seguridad o en reforzar la ofensiva contra estructuras rivales.
Incluso, no descarta modificaciones en las alianzas criminales, «Pueden haber alianzas también entre las tres estructuras, pero todo depende de quién asuma el liderazgo».
En tanto, Polanco advirtió que el vacío de poder también puede ser aprovechado por organizaciones rivales para intentar recuperar espacios.
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UNA OPORTUNIDAD PARA LAS AUTORIDADES
Los especialistas coinciden en que este momento representa una oportunidad estratégica para la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ministerio Público (MP) de actuar en la lucha contra las pandillas.
«Lo interesante sería tener suficiente información de quiénes podrían ser los relevos y neutralizar esa nueva estructura. Ahí sí habría un rompimiento de las clicas», recordó Ortega.
Y Polanco añadió que el éxito de esa oportunidad dependerá del trabajo de inteligencia.
«Es un momento clave para la PNC, representa oportunidades, pero también desafíos. Los desafíos son que puede haber mucha violencia. Es importante que entre a operar con fuerza la inteligencia civil para evitar que ocurran hechos lamentables», dijo.
Sin embargo, más allá de los movimientos internos de las pandillas, ambos analistas coinciden en que la mayor preocupación debe centrarse en las comunidades donde operan estas organizaciones.
Ortega señaló que el nuevo liderazgo podría intentar consolidarse mediante acciones violentas.
«Se pueden incrementar las acciones contra la población como un posicionamiento del nuevo líder, pero eso es relativo; podría haber algún tipo de coyuntura, sería circunstancial», destacó.
En cuanto a Polanco, expresó que las consecuencias podrían ser más contundentes. «La población es la que va a terminar pagando las consecuencias en esto. Ojalá no sea grave y se pueda prevenir de manera efectiva cualquier tipo de ataque», recordó.
Para ambos especialistas, la muerte de «Gorgojo» no representa el final de una estructura criminal, sino el inicio de un proceso de reorganización cuyo desenlace dependerá tanto de la capacidad de la Mara Salvatrucha para sustituir a uno de sus líderes.
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