Todo principio tiene un final. Y todo final tiene un principio. Si hablamos del Mundial del 2030, de ese torneo que van a organizar España, Portugal y Marruecos, todo comenzó en 2021. Todo comenzó cuando los dos países europeos se unieron en una candidatura europea para volver a traer a la Península una Copa del Mundo 48 años después de 1982. Así empezó todo. Así empezó algo que a día de hoy no se sabe bien cómo va a terminar.
Primero por la sede de la final del Mundial. Y segundo, sobre todo por lo segundo, porque han sido tantos los vaivenes que se han dado que a saber qué sucede incluso el día de mañana. Y es que en 2022 llegó [[LINK:TAG|||tag|||5f524c07a03f7f12ced99fe5|||Ucrania]]. Llegó un país que quería sumarse a esa “fusión” de la que en su día habló Luis Rubiales. “Juntos representamos el poder de transformación que el fútbol tiene en la sociedad”, afirmó el expresidente de la RFEF sobre dicha opción.
Pero la guerra desdibujó el plan de Kyiv. Era imposible. Era inviable que Ucrania pudiera acoger partido alguno de un torneo como el Mundial. Y ahí, en 2023, apareció [[LINK:TAG|||tag|||5f529cb5a03f7f12cedf00ed|||Marruecos]]. Ahí apareció un país que ha sido el eterno aspirante a organizar un título.
“Está candidatura unirá África y Europa. El norte y el sur del Mediterráneo”, afirmó Mohammed VI en su día.
Y todavía quedaba algo más. Porque aprovechando los 100 años de la competición, [[LINK:TAG|||tag|||5f5269baa03f7f12cedc191e|||la FIFA]] decidió dar a Argentina, Uruguay y Paraguay tres partidos de la competición, siendo así un Mundial que se jugará en tres continentes.
Además, aún resta otro posible capítulo. Porque se ve que ampliar de 32 a 48 equipos el torneo les ha gustado tanto que, aprovechando el centenario de la Copa del Mundo, por la cabeza de la FIFA y de Gianni Infantino está el que en 2030 sean 64 las selecciones que jueguen por conquistar la estrella.
