Tras el informe de empleo de la semana pasada, el mercado cree ahora que la Fed se mantendrá a la espera en su reunión de septiembre. Sin embargo, el IPC de julio puede volver a alterar todas las expectativas. Las estimaciones del consenso apuntan a una mejora de una décima de la lectura general, hasta el 3,4%, y también una mejora de una décima de su lectura subyacente, hasta el 2,5%. “La inflación fue, en general, inferior a lo esperado en junio, y los mercados se preguntan ahora si esto marcó el inicio de una tendencia o si se trató de un hecho aislado”, señalan los analistas de Danske Bank.
“Si bien tanto la inflación general como la subyacente se moderaron en julio gracias a un notable retroceso en los precios de la energía, los precios del petróleo se han recuperado desde entonces”, comenta Ipek Ozkardeskaya, analista senior en Swissquote. Según explica, “el dato del IPC estadounidense de hoy dará una idea de la rapidez con la que podría disminuir la inflación una vez que termine la guerra con Irán y la presión alcista sobre los precios de la energía desaparezca definitivamente”.
Sin embargo, avisa que “no nos indicará qué debería hacer la Reserva Federal a continuación, ya que las cifras del próximo mes volverán a verse afectadas por un repunte en los precios de la energía”. Y además de la energía, se espera también que el aumento significativo de los precios de los chips mantenga la presión sobre los precios. “Por lo tanto, independientemente de lo que indiquen los datos actuales, los riesgos al alza para la inflación persistirán“, opina Ozkardeskaya.
Aunque el IPC de EEUU no es la única referencia del día. En Europa se ha publicado el dato de inflación de julio de Alemania, que aumentó un 0,8% en relación al mes anterior y aceleró su tasa interanual al 2,8%, cinco décimas por encima del dato de junio y la mayor subida de los precios en el país en tres meses, según los datos definitivos publicados este miércoles por la Oficina Federal de Estadística (Destatis), que coinciden con los avanzados a finales de julio.
Todo ello sin quitar el ojo a Oriente Medio. El mercado muestra de nuevo dudas sobre el suministro de petróleo tras los ataques que se han producido en el Mar Rojo y el golfo de Omán, que han dejado seis muertos. La incertidumbre sobre la seguridad de las rutas marítimas mundiales vuelve a hacer acto de presencia, y el crudo sube ligeramente, de forma que el Brent se sitúa en 88 dólares y el West Texas, en 83 dólares.
“Los nuevos ataques contra buques ocurridos durante la noche han reavivado la preocupación por una escalada regional“, comentan los estrategas de Danske Bank. Como dicen, “los informes sobre un presunto ataque hutí en el estrecho de Bab el-Mandeb y un ataque estadounidense contra un buque en el golfo de Omán han aumentado la incertidumbre”, provocando que el petróleo escale de nuevo.
De momento, “el optimismo sobre un posible acuerdo se desvanece”, aunque Pakistán haya mostrado su optimismo sobre la posibilidad de que Washington y Teherán logren acercar posturas y reabrir el estrecho de Ormuz.
Y en el plano empresarial, sigue la temporada de resultados, con la atención de los inversores centrada hoy en las cuentas de compañías como ABN Amro, E.On, Vestas o Cisco Systems.
OTROS MERCADOS
En otros mercados, además de la subida del petróleo, tenemos al oro repuntando hasta los 4.469 dólares.
El bono del Tesoro estadounidense a 10 años cae al 4,664%.
En el mercado de divisas, el EUR/USD retrocede a 1,1539 dólares.
Y el bitcoin sube a 64.134 dólares.
