Según Bloomberg, entre 6 y 8 millones de barriles diarios estarían atravesando actualmente este estratégico paso marítimo lo que supone un incremente después de que en junio una serie de ataques iraníes contra superpetroleros provocara el colapso del alto el fuego provisional y elevara el riesgo para los buques que cruzan la zona.
Aun así, el volumen transportado sigue aproximadamente en la mitad de los niveles registrados antes de la guerra.
Las cifras, sin embargo, presentan un amplio margen de incertidumbre. Algunos sistemas de seguimiento y funcionarios estadounidenses manejan estimaciones superiores. La situación de seguridad continúa siendo delicada: la marina británica informó de que dos cargueros fueron atacados el lunes, lo que evidencia los riesgos que todavía afrontan los buques que atraviesan el estrecho.
RUTA ALTERNATIVA
Para evitar atravesar directamente Ormuz, algunos petroleros están optando por rutas alternativas. Estos transportan el crudo hasta las proximidades del golfo Pérsico. Allí, otros buques que permanecen fuera del estrecho recogen los cargamentos y los trasladan posteriormente a sus destinos.
“En los últimos días parece estar saliendo más petróleo de Ormuz”, ha señalado Georgios Sakellariou, analista de fletes de Signal Maritime, quien ha indicado que, si este incremento se mantiene, añade, los precios del crudo podrían continuar contenidos, aunque todavía en torno a los 85 dólares por barril.
La mayor actividad exportadora se está observando en varios países. Arabia Saudí registró el martes el mayor número de petroleros en sus instalaciones de exportación de la región en varias semanas, según imágenes de satélite analizadas por Bloomberg. En Irak, la actividad de carga llegó a superar brevemente los niveles previos a la guerra, mientras que Qatar y Kuwait también están aumentando sus envíos.
Esto no significa necesariamente que las exportaciones totales de Arabia Saudí hayan aumentado. El incremento de los embarques desde el golfo Pérsico coincide con una reducción de los envíos desde sus instalaciones del mar Rojo. Además, el reino está cargando más petróleo en el puerto egipcio de Sidi Kerir, donde dispone de capacidad de almacenamiento, lo que dificulta determinar con precisión el volumen total de sus exportaciones.
También existe incertidumbre sobre el destino final de parte del petróleo que está saliendo del golfo Pérsico. Los cargamentos deben ser transferidos a otros buques, habitualmente cerca de Sohar, en Omán, o Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, un proceso que puede prolongarse durante varios días.
Según Tankertrackers.com, que contabiliza los cargamentos cuando atraviesan la línea de bloqueo estadounidense y realiza un seguimiento de los movimientos mediante las señales AIS de los barcos, los flujos de los últimos siete días se sitúan en apenas 3,7 millones de barriles diarios. La cifra, muy inferior a otras estimaciones, refleja las dificultades para seguir en tiempo real la evolución del tráfico.
