¿Puede haber algo mejor en la vida de un aficionado a un club que el entrenador te saque de la grada y te ponga en el campo a jugar? Sí: que consigas marcar un gol. Steve Davies protagonizó una de las historias de cuento de hadas del fútbol inglés gracias a Harry Redknapp que estaba ejerciendo de segundo entrenador de Billy Bonds un 27 de julio de 1994. El West Ham estaba realizando la pretemporada y esa tarde de julio dos amigos de Rushden (Northamptonshire) habían viajado una hora y media con dos acompañantes más para ver jugar a su equipo contra el modesto Oxford City en un campo donde la valla está separada del campo escasamente un metro y medio y los comentarios y reproches se escuchan con claridad.
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