El organismo explica que, hasta la fecha, los inventarios han desempeñado “un papel crucial en el equilibrio del mercado“, puesto que, “desde el inicio de la guerra, las existencias mundiales de petróleo observadas han disminuido en 507 millones de barriles, lo que equivale a una reducción media de 2,8 millones de barriles diarios”.
“Tan solo en agosto, las reservas cayeron drásticamente en 95 millones de barriles, es decir, 3,1 millones de barriles diarios. Ante la reducción de las reservas y con el sistema mundial de refinado al límite de su capacidad, resulta más necesario que nunca avanzar en la resolución del conflicto en Oriente Medio —así como de la guerra entre Rusia y Ucrania, que ya entra en su quinto año— para evitar un mayor endurecimiento del mercado y la destrucción de la demanda”, indica.
La agencia también ha revisado a la baja sus proyecciones de oferta y demanda para el resto del año, “dado que el prolongado estancamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán y los renovados ataques —tanto en el Golfo como en el estrecho de Bab el-Mandeb (punto crítico del mar Rojo)— siguen obstaculizando la normalización de los flujos de petróleo”.
Ahora prevé que la oferta mundial de petróleo promedie 100,7 millones de barriles diarios (mb/d) en 2026 —lo que supone un descenso interanual de 5,7 mb/d y una cifra 1,3 mb/d inferior a la del informe anterior—, habiéndose pospuesto hasta 2027 la recuperación total del suministro procedente de los productores de Oriente Medio.
