El debate sobre la regulación de la inteligencia artificial se ha topado con la carrera por su dominio entre Estados Unidos y China. Mientras el presidente Donald Trump tachó de “fuerzas negativas” a quienes piden más normas y defendió el liderazgo estadounidense, Pekín acusó a Washington de esconder una agenda para frenar su desarrollo tecnológico y abogó por una IA “abierta”.
La controversia llega después de que el fundador de Anthropic, Dario Amodei, pidiera un “ritmo más lento” en el desarrollo de modelos avanzados, una posición respaldada por otros directivos de grandes tecnológicas como Sam Altman y Elon Musk.
Para conocer qué está sucediendo en torno a la inteligencia artificial, Marta García Aller ha conversado en La Brújula con Julio Gonzalo, catedrático de la UNED. El experto considera que estamos ante un momento único, debido a que, por primera vez, se han puesto de acuerdo todos los líderes de la IA en sus augurios catastróficos. Sin embargo, ha recordado que ya en 2019 Amodei afirmaba que la IA era algo “demasiado poderoso” y el premio Nobel John Hopfield, también alertó sobre su posible daño a la sociedad, “de apocalipsis vamos bien servidos”, ha afirmado entre risas.
No obstante, ha advertido que, de primeras, “no hay que creerse” a estos líderes empresariales. “Para mí está clarísimo que la IA hay cosas que no tiene”. Entre ellas, ha señalado la conciencia, pese a la amplia definición que esta puede tener, y tampoco voluntad.
Una mezcla de marketing y miedo
Sobre si exagerar estas funciones de la IA funciona como una herramienta de marketing o sus desarrolladores realmente temen que su evolución termine siendo incontrolable, Gonzalo ha señalado que conviven “las dos cosas al mismo tiempo, les viene muy bien como marketing pero al mismo tiempo se lo creen”. “A mí no me preocupa en absoluto pero a esta gente sí”, ha afirmado Gonzalo, que también ha explicado que estas grande empresas tratan al sistema de IA en sus laboratorios de desarrollo como si tuviera deseos propios.
Una IA por encima de todas
Por otra parte, sí ha destacado que “hay una carrera por conseguir la superinteligencia o la inteligencia artificial general”, una máquina que supere el pensamiento humano. Según ha explicado, quienes están en esta carrera piensan que “el primero que llegue se quedará con todo”. Sin embargo, el experto se ha mostrado escéptico con que esto sea posible.
Marta García Aller ha deslizado también la idea de que estos magnates pidan más regulación para su sector porque no quieren hacerse responsables de los errores que sus diseños cometan, algo con lo que el experto ha coincidido.
Los verdaderos riesgos de la actualidad
Para finalizar, Gonzalo ha señalado cuál es, en su opinión, el mayor peligro de la inteligencia artificial en el presente. “La IA ahora es agéntica, esto es, que ahora tiene acceso a tus datos y al mismo tiempo puede trabajar consigo misma sin necesidad de interactuar con un humano”, algo que puede hacer que cause “problemas gordos”.
