Anticiparse al resto de jugadores es una bendición para cualquier futbolista. Los hay que parecen tener el superpoder de adelantarse a la acción que está por suceder y consiguen ventajas gracias a dicha virtud. En un centrocampista, eso es oro puro. Adri Mehmeti es un ejemplo de lo explicado y lo es con tan solo 17 años. Recibe, levanta la cabeza y decide. Sin más. Sin necesidad de correr como un loco y con una naturalidad que asusta. Como lo hacía Sergio Busquets, un futbolista con el que inevitablemente se le compara ahora que está empezando a brillar en la élite del fútbol estadounidense.
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