Las subastas de arte y antigüedades no son solo para grandes coleccionistas. En ellas pueden encontrarse piezas de muy diferentes precios y características, desde objetos vintage o artes decorativas hasta grandes obras de arte. Así lo cuenta Mercedes de Miguel, directora general de Subastas Segre, que detalla en ‘Más de uno Madrid‘ cómo funciona este mercado.
El proceso comienza con la selección de las piezas: “Filtramos prácticamente el 90% de las piezas que nos llegan, las desechamos, porque o bien no son vendibles o bien su estado de conservación no es bueno y no pueden tener una segunda vida”, explica Mercedes. Una vez seleccionadas las piezas, los especialistas analizan aspectos como la temática, la composición, el estado de conservación o la procedencia para determinar su valor. Para ello recurren tanto a expertos como a bases de datos especializadas que permiten consultar referencias y resultados anteriores.
El mercado de las subastas ofrece opciones para diferentes bolsillos. “Tienes cosas desde 40 euros hasta 100.000, hasta un millón, tienes un poco de todo”, señala Mercedes. Así, junto a grandes obras de arte pueden encontrarse también muebles de diseño, objetos vintage, piezas de artes decorativas, litografías o grabados.
Antes de que se produzca la puja, Subastas Segre prepara una exposición con los objetos para que los interesados puedan ir a verlos e incluso tocarlos.
Cómo funcionan las subastas
Aquellas personas interesadas en la subasta pueden pujar presencialmente, por teléfono o a través de Internet. La digitalización, especialmente a raíz de la pandemia, ha permitido ampliar el acceso a compradores de todo el mundo.
“El Covid fue el punto de inflexión. Cuando abrimos no podía venir la gente, entonces al final tenemos una ventana abierta, las subastas por streaming. Durante la subasta puedes seguirlo, el catálogo está subido a la web, puedes realizar pujas, puedes solicitar información…”, detalla Mercedes.
Entre las historias que recuerda Mercedes de Miguel está la de una obra vinculada a la pintora Lavinia Fontana que, tras ser investigada por el equipo de Subastas Segre, terminó en la National Gallery de Washington. También destaca la Virgen de la Merced, de Zurbarán, que acabó incorporándose al Museo del Prado.
Con más de 20 años de experiencia, Subastas Segre cuenta con una sede en la calle Segre 18 de Madrid, donde se realizan exposiciones, ventas, catalogación y admisión de piezas.
