Este sábado llamó poderosamente la atención cómo apareció Carlos Alcaraz en el Qi Zhong Tennis Center.
El murciano lucía su nueva melena con un llamativo bigote que no pasó desapercibido y por el que le preguntaron.
Tras vencer a Juan Manuel Cerúndolo por doble 6-3 en su debut en el Masters 1000 de Shanghái, Carlitos ‘confesó’ a pie de pista.
Y es que todo obedecía a una promesa hecha con todo su equipo si ganaba el ATP 500 de Tokio, donde se impuso la semana pasada a Jiri Lehecka.
“Antes de Tokio dije que si ganaba el torneo, todos teníamos que hacernos el bigote y jugar Shanghái con él. Es divertido, nos estamos riendo con esto, así que se ha quedado”, señaló entre risas Alcaraz.
