“El crecimiento, por supuesto, ayuda, pero no permite realizar los ajustes necesarios con la rapidez suficiente”, ha afirmado Georgieva, que cree que “serían necesarias algunas medidas [fiscales]” para atajar el problema.
La máxima responsable del FMI ha dicho, asimismo, que Bessent ya ha reconocido que el déficit federal y la deuda total han alcanzado niveles “demasiado elevados” y que es preciso adoptar medidas para mejorar el equilibrio presupuestario y reducir la deuda. Sin embargo, explica que las autoridades estadounidenses “confían enormemente en un crecimiento sólido de EEUU” para lograr esa reducción, pero ella cree que ese no es el camino.
Cabe recordar que Bessent y los funcionarios de la administración Trump han destacado en varias ocasiones el crecimiento económico resiliente de Estados Unidos, impulsado por el desarrollo de la inteligencia artificial, la relocalización de la industria manufacturera y los recortes de impuestos para los consumidores, como herramientas clave para mejorar la situación fiscal.
“Con un crecimiento del 3%, saldremos de esta situación gracias al propio crecimiento”, dijo Bessent el mes pasado. Y es que el secretario del Tesoro argumenta que un crecimiento sostenido superior al 3%, combinado con la contención del gasto, podría reducir el ratio de deuda y cambiar la trayectoria de la curva de deuda respecto al PIB.
Pero en el FMI no opinan igual, sobre todo porque la deuda de Estados Unidos ha superado el 100% del Producto Interior Bruto, y la deuda pública sobrepasa los 40 billones de dólares y se encamina a batir el récord establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
