El próximo lunes 19 de octubre se cumplirán tres meses del domingo en el que España levantó el segundo Mundial de su historia en Nueva York hasta Argentina.
El camino hasta la final no fue nada fácil, y posiblemente tuvo su punto más crudo en la semifinal ante Francia.
‘Les Bleus’ venían arrasando, exhibiendo un poderío ofensivo descomunal y parecía casi una heroicidad doblegar a los de Deschamps, pero nada más lejos de la realidad.
Y eso fue lo que más mosqueó a la selección española en la previa del encuentro, tal y como ha desvelado Mikel Merino en ‘The Players Tribune’.
“Para entonces, éramos muy difíciles de vencer. Quizás no éramos el mejor equipo del Mundial, pero sentíamos que no había nadie mejor que nosotros. Ni siquiera Francia”, ha arrancado.
“Todos pensaban que nos ganarían, y de hecho lo comentábamos en la cena. Claro, tienen superestrellas por todas partes, jugadores increíbles, pero todos crecimos con el mismo sistema y cultura, y entendemos el fútbol de la misma manera”, ha añadido.
Sin embargo, la fórmula estaba clara: “Para marcarnos, necesitas el balón. Y quitarle el balón a España es muy, muy difícil“.
Pues bien, en esas semifinales la Selección completó uno de los mejores partidos de la última década y se impuso 2-0 a una Francia que estuvo lejos de ahogar a los nuestros.
