La atención se centra ya en la Fed. El mercado anticipa, con una probabilidad del 90,6%, según la herramienta FedWatch de CME, que el banco central dejará las tasas sin cambios, en la horquilla comprendida entre el 3,75%-4%.
“Si bien la inflación sigue siendo elevada, no habrá subida de tipos debido a la proximidad de las elecciones de mitad de mandato y a que la probabilidad implícita en el mercado de que aumente los tipos en 25 puntos básicos se sitúa en tan solo el 10%”, afirma Neil Wilson, estratega de inversiones de Saxo en el Reino Unido.
“Para la Fed, la cuestión radica en cómo equilibrar la solidez de la economía estadounidense y las presiones inflacionarias frente a los recientes indicios de debilidad en el mercado laboral. Muchos economistas, entre ellos uno de mis favoritos, Mohamed El-Erian, advierten que subir las tasas de interés cuando las presiones inflacionarias provienen de los alzas en los precios de la energía derivadas de la guerra y el desarrollo de la IA no contribuirá a equilibrar la economía. Por el contrario, aumentaría la presión sobre sectores que ya se encuentran bajo una considerable presión, como la vivienda y el crédito al consumo”, valora Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote.
De hecho, los analistas de XTB España destacan que el organismo afronta su reunión de política monetaria con una contradicción: la inflación invita a subir los tipos, mientras el empleo se debilita y el encarecimiento de la financiación está haciendo parte de su trabajo.
“Esperamos que mantenga el precio del dinero en el rango del 3,75%-4%, después de la subida de septiembre. La clave será si esa pausa representa tiempo para evaluar los daños o simplemente un descanso antes de volver a endurecer su política en diciembre”, explican.
Para los inversores, lo decisivo será qué pesa más en el discurso del presidente del organismo, Kevin Warsh: la persistencia de la inflación o el deterioro del crédito y la actividad. “Mantenemos nuestra preferencia por la deuda estadounidense de vencimientos cortos y por incorporar duración gradualmente. Una pausa puede aliviar al mercado, pero una recuperación sostenida de los bonos necesitará señales de moderación de la inflación o de la demanda”, añaden en XTB España.
AVANZA LA TEMPORADA DE RESULTADOS
Por otro lado, los inversores también vigilarán de cerca la temporada de resultados empresariales de las ‘big tech’, que rinden cuentas en un contexto de renovadas dudas con la financiación de la inteligencia artificial (IA). De este modo, durante las próximas sesiones se confesarán compañías como Alphabet, Microsoft, Amazon o Intel.
“Será especialmente importante conocer los comentarios de grandes inversores en IA, como Alphabet, Amazon y Microsoft, acerca del volumen de sus inversiones en esta tecnología y, sobre todo, de cómo pretenden financiarlas. La capacidad de estas compañías para rentabilizar el enorme esfuerzo inversor que están realizando constituye una de las principales cuestiones que preocupan actualmente a los mercados”, comentan en Link Securities.
“Esto significa que la semana ofrecerá muchas oportunidades para recuperar la confianza o para dar a los inversores otro motivo para cuestionarse cuánto están dispuestos a pagar por el sueño de la IA“, subraya Ozkardeskaya. “A los inversores ya no les impresionan las grandes cifras de crecimiento. Les preocupa el coste —y el mayor apalancamiento— que implica alcanzar esos resultados. Meta fue duramente criticada la semana pasada por gastar demasiado en IA, a pesar de que demostró que este gasto está impulsando sus ingresos”.
Es más, experta recuerda que, a juzgar por la reacción del mercado a los primeros resultados, un buen desempeño no garantiza alzas en las acciones. “Los planes de inversión serán clave: los inversores quieren oír hablar de una reducción del gasto —o al menos de que no habrá más aumentos en el contexto actual— y aplaudirán a las empresas que retomen la disciplina en el gasto”.
En este sentido, Microsoft, tras haber decidido contener el gasto, ha superado a sus principales competidores, incluidos Alphabet, Amazon y, en menor medida, Meta, que no alquila capacidad informática. “Veamos si esta tendencia continúa marcando el rumbo de las inversiones en IA”, apostilla Ozkardeskaya.
A nivel empresarial, también es noticia SpaceX, que ha asegurado una financiación mediante deuda de 40.000 millones de dólares para adquirir procesadores gráficos (GPU) destinados a impulsar su negocio de inteligencia artificial (IA). Así lo ha anunciado Elon Musk, fundador de la compañía, que ha aprovechado el movimiento para advertir de las dificultades financieras que afrontan las denominadas ‘neoclouds’, empresas especializadas en ofrecer capacidad de computación para esta tecnología.
SIN PERDER DE VISTA LA GEOPOLÍTICA
Todo ello sin perder de vista la situación geopolítica. Y es que el mercado sopesa la amenaza de nuevos ataques contra la infraestructura energética de Arabia Saudí.
“La atención se centra en Oriente Medio tras las noticias de ataques de los hutíes yemeníes contra instalaciones petroleras y un aeropuerto en Arabia Saudí, junto con ataques de represalia de la coalición, en coincidencia con reuniones diplomáticas en Teherán”, indican en XTB España.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que se acerca el momento de decidir si se llega a un acuerdo con Teherán o se reanudan los ataques. “Sin embargo, no ha disipado las expectativas del mercado de que puedan producirse ataques contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato, y los ataques contra Arabia Saudí continuaron durante el fin de semana”, dicen en Danske Bank.
ECONOMÍA Y OTROS MERCADOS
En el plano macro, la agenda para las próximas sesiones se presenta cargada de referencias. Así, se publicará el deflactor de consumo PCE de septiembre, la medida de inflación preferida de la Fed (jueves). Además, se darán a conocer la confianza del consumidor de octubre (martes), el PIB del tercer trimestre y los datos de paro semanal (jueves).
En otros mercados, el petróleo West Texas baja un 1,78% ($101,43) y el Brent cede un 1,33% ($115,19). Por su parte, el euro se deprecia un 0,05% ($1,12), y la onza de oro sube un 0,57% ($4.030).
La rentabilidad del bono americano a 10 años se relaja al 4,988% y el bitcoin pierde un 0,21% ($80.313).
