El Nápoles tiene claro que la temporada pasada no se puede volver a repetir. Después del éxito de ganar el scudetto en la 22-23, la próxima campaña ni siquiera jugarán Europa por el desastre deportivo en el que se convirtió la 23-24. Sin embargo, la ilusión entre los napolitanos es máxima. ¿La razón? Antonio Conte estará sentado en el banquillo. Dicho de otra manera: El Nápoles tendrá una identidad y será reconocible. El estilo gustará más o menos, pero será palpable.
