Cuando Rayan Cherki marcó el gol decisivo para la victoria del Manchester City frente al Nottingham Forest (1-2) un estruendo de júbilo se oyó en el City Ground mientras un Pep Guardiola entusiasmado se iba directo a abrazar a Pepijn Lijnders y James French, sus nuevos ayudantes técnicos. No fue un gesto para la galería hacia sus colaboradores. Cherki, el último gran fichaje del City, marcó en una jugada muy trabajada para la nueva etapa de los ‘skyblues’ con el fin de aprovechar las cualidades técnicas y de tiro lejano del centrocampista francés. El técnico catalán venía a reconocer los frutos del trabajo bien hecho. Volvían a competir en lo más alto. Un signo de que el Manchester City, con nuevos nombres, está de vuelta.
