Lena Dunham fue admirada como la voz de una generación gracias a ‘Girls’. Ahora, casi una década después de su final, se puede decir que no ha vuelto a hacer nada con la misma relevancia, pero aún tiene muchas, muchísimas cosas por contar. Por eso, su biografía, ‘Famesick’, se ha convertido en el gran festival del chisme de Hollywood, porque no deja nada sin contar, aunque para ello tenga que cortar cabezas.
Lena al mono
Tal y como desvela Variety, Dunham cuenta en sus memorias su extraña y tóxica relación en el rodaje con Adam Driver, que antes de ser mundialmente famoso interpretó a su novio en ‘Girls’. Para abrir boca, empieza hablando de su primera escena de sexo durante el rodaje del piloto, cuando su “cuidadosa planificación se fue al traste y él me zarandeó de un lado a otro”. Y la cosa solo acababa de empezar.
Atónita, me quedé sin habla por un momento, sin saber muy bien qué había pasado: ¿había perdido mi autoridad como directora, había dejado que la escena se descarrilara, no había dado las instrucciones adecuadas? ¿Me destituirían de mi puesto de mando inmediatamente? No es que me sintiera violada —y tampoco sabría si lo hubiera estado, ya que en mi vida sexual había pocas cosas que no hubiera permitido que sucedieran, y sin cobrar nada a cambio—. Pero sentí que algo íntimo, confuso y primitivo se había desarrollado en un escenario que se suponía que yo debía controlar.
Era el inicio de sus problemas con Driver, que al terminar de ver el piloto salió de la habitación y no respondió a sus llamadas durante tres semanas. Cuando lo hizo, confesó que no es que quisiera dimitir, sino que simplemente odia verse a sí mismo. A partir de aquí, el caos, especialmente durante los ensayos, cuando Driver se llegó a frustrar tanto con ella por olvidarse sus diálogos que… Bueno, mejor lo leéis.
Recuerdo rodar una escena de pelea con Adam y lo aterrador que fue encontrarme con alguien tan plenamente presente y, al mismo tiempo, tan ausente. Una noche, ya tarde, mientras ensayábamos los diálogos en mi camerino, los míos se habían esfumado de repente. Sabía que los había escrito yo misma. Las sabía solo unos minutos antes. Pero cuando abrí la boca, lo único que salió fue un balbuceo, hasta que finalmente Adam gritó: “¡DI ALGO, JODER!”, y lanzó una silla contra la pared junto a mí. “DESPIERTA, JODER”, me dijo. “ESTOY HARTO DE VERTE MIRAR FIJAMENTE A LA NADA”.

Todo sea dicho, después de este acto totalmente abusivo, tóxico y absurdo, Dunham afirma que dijo bien sus diálogos, y ambos siguieron ensayando juntos frecuentemente pese a sus peleas. “Razoné que la intensidad de su ira hacia mí, que podía hacerle escupir y tirar cosas, era proporcional a la intensidad de nuestra conexión creativa. Un día en su camerino, mientras pedía perdón por una supuesta ofensa que no recordaba haber cometido, se acercó a mi cara y me espetó ‘No te olvides de que te conozco. Te conozco de cojones’. ‘¿Qué sabes?’, le respondí gritando. ‘No vas a fiestas. Amas a los animales. Y odias que se hable de ti a tus espaldas’. Y tenía razón”.
Entre anécdotas terribles, como la vez que el actor pegó un puñetazo a la pared de su tráiler haciendo un agujero porque odiaba su nuevo peinado, y afirmaciones como “Podía ser irascible y verbalmente agresivo, condescendiente y físicamente imponente. También podía ser protector, incluso cariñoso”, Dunham también cuenta que tuvieron sus momentos de cariño, en una relación que parece tan rara como la de sus personajes en la serie.
En particular, recuerda una mala semana repleta de ansiedad en la que él estuvo acompañándola en su apartamento hasta que, en un momento dado, le dijo “Te aviso. Si esta noche subo, no me iré”. Ella no le dejó subir, creyendo que “si cruzábamos cualquier límite que estuviéramos a punto de cruzar, la vuelta al trabajo estaría teñida de humillación, que estaría minimizando cualquier autoridad que aún me quedara y que, pasara lo que pasara, mi corazón —magullado, pero, contra todo pronóstico, aún sin romperse— se resquebrajaría”.
El final fue igualmente dramático: durante el rodaje de su última escena no paraban de llorar, y Dunham afirma que “por un momento, parecía que estuviera pidiendo perdón. Quizá yo también lo estuviera haciendo por no saber cómo dirigirle, qué necesitaba, cómo evitar que su cara se contorsionara con frustración y rabia”. Al terminar, Driver le dijo “Espero que sepas que siempre te querré”. ¿Y en qué ha quedado la cosa? Bueno.
¿Quién sabe? Quizá le escribiría nuevos papeles. Contaríamos nuevas historias. Nos reiríamos de cómo fueron las cosas, y habríamos al ver cómo eran ahora. Pero nunca volví a saber nada de él.
En Espinof | Descifrando el movimiento Mumblecore: cómo nace, en qué consiste y diez películas que no debes perderte
En Espinof | Las mejores películas de 2025
–
La noticia
Lena Dunham confiesa su relación tóxica con Adam Driver mientras rodaban ‘Girls’, entre humillaciones, lágrimas y sillas lanzadas contra la pared. “¡Despierta, joder!”
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Randy Meeks
.


