En concreto, Boeing ha registrado entre enero y marzo una pérdida de 7 millones de dólares, menos de una cuarta parte (-77%) que los 31 millones perdidos en el mismo período de hace un año. La pérdida por acción se situó en 20 centavos de dólar, menos de la mitad respecto a los 0,49 dólares de hace un año y una cuarta parte frente a los 83 centavos que proyectaba el consenso de analistas.
Las ventas aumentaron un 14%, hasta los 22.220 millones de dólares en los tres primeros meses del año, situándose por encima de los 21.800 millones que preveía por el mercado. Además, el flujo de caja libre pasó de un negativo de 2.290 millones de dólares a 1.454 millones, una mejora de casi 800 millones.
La división de aviones comerciales entregó 143 aeronaves en el primer trimestre, un 10% más que un año antes. Esta unidad, la mayor de Boeing, registró ingresos de 9.200 millones de dólares, un 13% más, aunque volvió a registrar pérdidas operativas por valor de 563 millones de dólares.
El fabricante ha indicado que el programa 737 continúa produciendo a un ritmo de 42 unidades al mes, mientras que el programa 787 estabilizó su producción en ocho unidades al mes. Incrementos adicionales requerirían el visto bueno de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), un requisito tras una despresurización de un tapón de puerta del fuselaje en enero de 2024.
En cuanto al programa 777X, la firma siguió avanzando en la certificación del 777-9. La compañía también ha indicado que continúa esperando la certificación de los retrasados 737 Max 7 y Max 10, el más pequeño y el más grande de la familia de aviones Max, a finales de este año, con entregas previstas a partir de 2027.
“Estamos aprovechando nuestro impulso con un sólido inicio de año y una cartera de pedidos récord en crecimiento en todo nuestro negocio, mientras apoyamos a nuestros clientes con misiones inspiradoras como Artemis II”, ha indicado Kelly Ortberg, presidente y director ejecutivo de Boeing. Ortberg asumió el cargo en agosto de 2024, con la ardua tarea de corregir el rumbo de Boeing tras años de crisis de seguridad y fabricación que han costado a la compañía miles de millones de dólares y su otrora intachable reputación.
El negocio de defensa y aeroespacial de la compañía aumentó sus ingresos un 21% hasta 7.600 millones de dólares, y el área de servicios creció un 6% respecto a 2025, hasta 5.370 millones de dólares en el primer trimestre. Ambos registraron beneficios operativos en el trimestre, de 233 millones (+50%) y 971 millones (3%), respectivamente.
