Retransmitiendo desde la mayor alfombra roja del mundo, un año más os traemos las novedades del cine de autor que estamos viendo en el Festival de Cannes. Con la mirada puesta en todas las producciones y coproducciones españolas, que en este 2026 baten récords, y nuestro más genuino interés por lo más ecléctico del cine mundial, os acercamos día a día a la programación más influyente de las tendencias del año.
Índice de Contenidos (18)
- Día 1:
- ‘Butterfly Jam’, ‘Teenage Sex and Death at Camp Miasma’, ‘Nagi Notes’ y ‘La vie d’une femme’
- Día 2:
- ‘Tangles’, ‘We Are Aliens’, ‘El deshielo’, ‘Viva’, ‘Fatherland’ y ‘Gabin’
- Día 3:
- ‘All of a Sudden’, ‘Parallel Tales’, ‘Gentle Monster’, ‘A Girl Unknown’ y ‘The Diary of a Chambermaid’
- Día 4:
- ‘El ser querido’, ‘Paper Tiger’, ‘Flesh and Fuel’, ‘Colony’, ‘John Lennon: The Last Interview’ y ‘Full Phil’
- Día 5:
- ‘Sheep In The Box’, ‘Moulin’ y ‘Garance’
- Día 6:
- ‘The Unknown’, ‘Hope’ y ‘Fjord’
- Día 7:
- ‘Her Private Hell’, ‘The Samurai and the Prisoner’, ‘Iron Boy’, ‘Lucy Lost’, ‘La libertad doble’ y ‘Seis meses en el edificio rosa con azul’
- Día 8:
- ‘Minotaur’, ‘The Man I Love’, ‘Le Roches Reuges’, ‘I See Buildings Fall Like Lightning’, ‘La muerte no tiene dueño’
- Día 9:
- ‘La bola negra’, ‘A Man of His Time’ y ‘Le Vertige’
Día 1:
‘Butterfly Jam’, ‘Teenage Sex and Death at Camp Miasma’, ‘Nagi Notes’ y ‘La vie d’une femme’
Después de una inauguración con el recurrente tono francés de los últimos años con la complaciente mirada del cine patrio amigable y extremadamente ligero de ‘La Venus electrique‘, las competiciones menores elegían apuestas más arriesgadas para su puesta de largo.
‘Butterfly Jam’, tercer largometraje del cineasta ruso Kantemir Balagov cuyo recorrido está estrechamente vinculado a Cannes después de que sus primeros films (‘Closeness’, 2017; ‘Beanpole‘, 2019) se estrenaran en Un Certain Regard, abría la competición de Quincena de los Cineastas con una historia de identidad y pertenencia en un largometraje paradójicamente no en su lengua materna.

En un marco cuanto menos curioso en el que actores anglófonos tan conocidos como Barry Keoghan, Harry Melling y Riley Keough con Estados Unidos como contexto interpretan a una familia de inmigrantes circasianos-americanos, Balagov habla de la identidad cultural y la morriña eterna del hogar soñado que un día se dejó atrás. A pesar de lo ajeno del escenario en que Balagov coloca a sus personajes, la película tiene un genuino interés humano que va más allá de una historia marginal de inmigración y esfuerzo.
Aunque quizá con un toque algo tosco de la mirada de un cineasta tan joven, se agradece esa cierta imperfección de una historia auténtica, aunque no totalmente pulida. Presentando a un más que poderoso Talha Akdogan en su primer papel, y con una aparición plumífera casi imaginada, que encierra el enigma inexplicable de los sueños mundanos que se transforman en leyendas cotidianas, ‘Butterfly Jam’ es otro paso remarcable en la carrera del cineasta ruso.
Inaugurando la sección más atrevida dentro del programa oficial, como es considerada Un Certain Regard, Cannes apuesta ciertamente por el riesgo con una propuesta ociosa y disfrutona de la cineasta indie americana Jane Schoenbrun (‘I Saw the TV Glow’) que coquetea con el género desde una perspectiva cómica e irónica con multitud de referencias al cine de culto y la cultura popular.

‘Teenage Sex and Death at Camp Miasma’, protagonizada mano a mano por Hannah Einbinder (‘Hacks‘) y Gillian Anderson es la propuesta meta de la selección. La película dentro de la película dentro de la película en un triple o quíntuple salto mortal metarreferenciada tan innecesariamente intrincada como hilarante en su conjunto.
La Sección Oficial sin embargo comienza más floja en una primera jornada que no dejaba nada particularmente reseñable tras la presentación de la japonesa ‘Nagi Notes’ y la francesa ‘La vie d’une femme’.

Koji Fukada, por fin a competición con su decimotercer largometraje, ‘Nagi Notes’, presenta algunas ideas interesantes desde la perspectiva del retiro rural tras el éxito profesional exterior desde el punto de vista de una escultora que acarrea en secreto una vida personal aparentemente solitaria donde la pérdida y el remordimiento conviven con la esperanza de un porvenir distinto para la siguiente generación.
Aunque con mejor ejecución que otros de sus trabajos anteriores, como la más bien simplona ‘Love On Trial’ presentada en este mismo festival justo hace un año, la historia termina algo diluida en un conjunto poco destacable y en ocasiones algo torpe, aunque con algunos momentos valiosos.
Menos afortunada resultaba la francesa ‘La vie d’une femme’, protagonizada por la omnipresente y siempre ocupadísima Léa Drucker, una de las actrices favoritas del festival en los últimos años, que a menudo interpreta un personaje femenino de un perfil similar que en esta ocasión resulta algo histriónico y cargante.

Siguiendo la estela de los autores franceses consagrados del último par de décadas, Charline Bourgeois-Tacquet intenta transportar ese concepto a una trama centrada de forma tan explícita y obvia como su título en torno a la mujer protagonista, que atraviesa algo parecido a una nueva adolescencia. Una idea tan contradictoria como artificial que se siente completamente impostada y forzada.
Día 2:
‘Tangles’, ‘We Are Aliens’, ‘El deshielo’, ‘Viva’, ‘Fatherland’ y ‘Gabin’
La segunda jornada se anima con algunas más opciones destacables, aunque aún con poca chicha en Oficial a competición, a falta de ver lo nuevo de Asghar Farhadi, que rueda de nuevo fuera de Irán para pasarse al modelo francés a juzgar por el póster, con un plantel de estrellas.
Lo mejor de momento llega en el formato de animación que reafirma una tendencia que ya hemos observado en los últimos años y que, según la declaración de intenciones del propio Thierry Frémaux, se consolida como un espacio reservado concienzudamente dentro de la programación oficial (eso sí, hasta ahora siempre fuera de competición).

Julia Louis-Dreyfus y Seth Rogen, entre otros, producen y dan voz a dos de los personajes principales de la que, desde ya, será una de las sensaciones de la temporada, la tremendamente emotiva ‘Tangles‘. Basada en una novela gráfica de mismo título sobre la historia real de su protagonista, Sarah Leavitt cuenta en primera persona el desgarrador proceso degenerativo de su madre prematuramente enferma de Alzheimer.
Una película profundamente conmovedora y cruda que ha dejado a la audiencia completamente desarmada y al borde del llanto a pesar de su perpetuo sentido del humor. Siguiendo el estilo de la ilustradora canadiense, la animación 2D en blanco y negro estilo cartoon destaca especialmente por su magnífico diseño de personajes que crean un mundo único en el que la cineasta novel Leah Nelson demuestra un manejo de la emoción y la empatía. Una historia de pérdida y reencuentro que remueve en lo más profundo de la conciencia de nuestro tiempo dividida entre el querer y el deber en un mundo lleno de posibilidades que no se detiene por nadie.
También con un tremendo lirismo y empatía, el animador japonés Kohei Kadowaki firma una ópera prima entrañable sobre la amistad de la infancia que deja huella y define la personalidad del futuro. Con una animación bellísima de trazos hiperrealistas ‘We Are Aliens’ reivindica la calidez humana y el valor de la comunicación en el contexto de una cultura a la que le cuesta expresarse.

Lo mejor de la jornada en acción real de autor viene con nombres españoles. La chilena ‘El deshielo’ de Manuela Martelli, presentada en Un Certain Regard y coproducida en España con Elástica, nos lleva a lo mejor del cine latinoamericano de los últimos años. Con un misterioso toque que insinúa un cierto realismo mágico en lo más profundo de las montañas andinas, una joven esquiadora de élite alemana desaparece sin dejar rastro conmocionando a la pequeña comunidad que reside en torno al resort alpino.

La premisa, inquietantemente cambiante a lo largo del metraje, destapa una serie de agujeros negros de los que nadie quiere hablar que representan la verdadera trama de la película. El enigmático tono de una historia que cuenta más cuando calla, junto con una niña adorable en su personaje protagonista (la debutante Maya O’Rourke) hacen de ‘El deshielo’ una de las mejores películas vistas hasta ahora en Cannes.
Al otro lado del charco, Aina Clotet presenta en Semana de la Crítica su debut como directora en un largometraje protagonizado por ella misma y producida entre otros por su hermano, el también actor Marc Clotet. Sorprendentemente similar en cuanto a la trama a una de las primeras propuestas de la sección oficial de este Cannes 2026, podría decirse que ‘Viva’ es una mejor versión de la francesa ‘La vie d’une femme’ vista ayer a competición sin pena ni gloria.

Al contrario que aquella, la de Aina Clotet presenta una naturalidad genuina, que dista mucho de la artificialidad de Bourgeois-Tacquet que sonaba más bien a capricho impostado para subrayar un mensaje. Aunque también muy pegada a los vaivenes erráticos de un personaje femenino omnipresente, ‘Viva’ responde a una urgencia vital, a la reacción irremediable ante un episodio traumático que consecuentemente provoca una transformación personal.
Hábilmente escrita con un sentido del humor tan español y atinadamente interpretada por un conjunto ecléctico que reúne desde la propia Clotet, Naby Dakhli y Marc Soler en la tríada protagonista, a los tremendos secundarios con Willy Toledo y Xavi Daura, ‘Viva’ es una agradable sorpresa desde las secciones paralelas.
Por fin en oficial uno de los grandes autores europeos de los últimos años y ciertamente uno de mis más esperados. Pawel Pawlikowski tenía a tres grandísimos actores alemanes y uno de los escritores más controvertidos de las letras germanas recientes para hacer de ‘Fatherland’ un grandísimo regreso después de la brillantísima ‘Cold War‘. Parece ser, sin embargo, que además de a Sandra Hüller, August Diehl y Hans Ziegler en el papel de Thomas Mann, el director polaco también tenía problemas con una película que se antoja a medias.

Con una escasa hora y cuarto de duración y tremendos pasajes que recuerdan a lo mejor de sus películas pasadas, la película a duras penas sostiene un argumento que a todas luces sugiere una terrible falta de metraje. Difícil de estimar si por problemas internos o de tiempos para llegar a Cannes, resulta difícil creer que ésta era la historia que el Pawlikowski de sus magníficos anteriores trabajos, verdaderamente reconocibles en los pasajes de ésta, quería contar de forma deliberada.

También hay espacio para el documental dentro del Festival de Cannes, aunque como suele ser habitual, en sus secciones paralelas. Desde Quincena de los Cineastas, otro realizador debutante, el francés Maxence Voiseux, con ‘Gabin’ da voz a la Francia rural del Norte en la que retrata a los pequeños ganaderos y la transmisión de un oficio eterno a las nuevas generaciones. Una película muy pequeña cuyo interés está en la visibilidad de un colectivo olvidado.
Día 3:
‘All of a Sudden’, ‘Parallel Tales’, ‘Gentle Monster’, ‘A Girl Unknown’ y ‘The Diary of a Chambermaid’
Jornada intensísima con largos a competición de algunos de los directores más esperados de esta edición, como Ryusuke Hamaguchi y Asghar Farhadi, que casualmente coinciden en salir de su contexto habitual para rodar por primera vez en francés, con mediana suerte, y también coincidentemente ambas protagonizadas por la actriz belga Virginie Efira.

Ryusuke Hamaguchi, el reverenciado director de la premiadísima ‘Drive My Car’, exhibe de nuevo sensibilidad y pasión por el arte como máxima expresión humanista en ‘All of a Sudden‘ (‘Soudain’), otro larguísimo film que, a diferencia de los anteriores, funciona mejor en el terreno teórico que en en su expresión cinematográfica. Con una ejecución visualmente plana y carente del lirismo de sus anteriores películas, el realizador japonés pretende adentrarse en la realidad del envejecimiento y los cuidados, en un intento de reflexión teórica y técnica sobre el capitalismo y el papel del humanismo como teoría filosófico-económica y su impacto en la vida de todo ciudadano.
Aunque el mensaje de ‘All of the Sudden’ contiene algunas ideas pertinentes y necesarias, cabe cuestionarse si el medio cinematográfico es el lenguaje adecuado para esta disertación que, con concretamente con esta ejecución visual y narrativa, por desgracia, no funciona nada.

Por su lado, el cineasta iraní Asghar Farhadi también se diluye un poco en lengua extranjera y con actores que representan un universo en sí mismos (como Isabelle Huppert) y de alguna manera ‘Parallel Tales‘ (‘Histoires parallèles’) se fagocita a sí misma en un drama metalingüístico entre áticos de París.
Con un tono que recuerda a otros dramas franceses de narración dentro de narración, y con una clara referencia a ‘La ventana indiscreta’ de Hitchcock a la parisina, ‘Parallel Tales’ trasciende de alguna forma la autoría francesa, conservando la sobriedad del estilo más reconocido de Farhadi en el ir y venir de sus personajes, que provocan su propia caída con una serie de complicaciones innecesarias que tienden a acabar llamando a un efecto bola de nieve.
Aunque la fórmula funciona mejor en su contexto original, donde resulta más genuina, especialmente con la idiosincrasia de su idioma materno, la voz de Farhadi aporta un cierto interés renovado a este relato de relatos inspirado en la tradición francesa tan reiterada.

Tampoco ha corrido mejor suerte ‘Gentle Monster‘, la tercera película a competición en esta tercera jornada de grandes expectativas y pocas satisfacciones. La directora austriaca Marie Kreutzer, que en 2022 levantó gran revuelo con su primer largometraje de repercusión internacional, ‘La emperatriz rebelde‘ (‘Corsage’), camina ahora su primera alfombra roja en prime time de oficial con una propuesta que a priori sonaba prometedora pero que en última instancia resulta fallida en su narrativa.
Ni la presencia de Léa Seydoux, ni la puesta en escena, ni un despliegue de canciones pop versionadas con particular mal gusto, consiguen levantar una narrativa inconexa que juega con la duda en torno a un hecho terrible que la directora pretende denunciar buscando en diferentes puntos de vista para no acabar centrándose en ninguno.

Desde China y como ya viene siendo tendencia de festival en los últimos años, llega otro de los pequeños títulos para rescatar de las secciones paralelas. ‘A Girl Unknown’, un primer largometraje sobre las vicisitudes de las miles de niñas que que se entregaron en adopción en dudosas condiciones entre los años noventa y los dosmiles.
Con una historia verdaderamente dramática en la que la protagonista no se salva de nada y que podría prestarse a la lágrima fácil o el victimismo, la directora Jing Zou huye del discurso lacrimógeno facilón para contar mucho con muy poco y aún se permite momentos de alivio y disfrute. Una película de pequeños gestos y gran sensibilidad que merece la pena rescatar.

Brutal y ligera a la vez, ‘The Diary of a Chambermaid’, lo último del esperadísimo Radu Jude, captura todo su sentido del humor en una sátira sobre la diáspora rumana en países europeos “de bien” y la relación burguesa de sus conciudadanos europeos desde la condescendencia y el exotismo.
Con momentos loquísimos y muy divertidos, y otros algo repetitivos como la escenificación de una obra teatral hecha por inmigrantes para la facultad de letras de la universidad, ‘The Diary of a Chambermaid’ es una fantasía entretenidísima para los fans del humor bizarro.
Día 4:
‘El ser querido’, ‘Paper Tiger’, ‘Flesh and Fuel’, ‘Colony’, ‘John Lennon: The Last Interview’ y ‘Full Phil’
¡Por fin! Día 4, por fin tenemos una competición oficial a la altura de lo que se espera del mayor escaparate de cine del año y para nuestro orgullo, la primera gran revelación ha sido la española ‘El ser querido‘, de Rodrigo Sorogoyen. Un peliculón en mayúsculas, con un Javier Bardem de Palma de Oro (si Skasgaard lo permite) que augura tremenda carrera de premios.

Un año después del imparable éxito (en mi humilde opinión, no tan merecido) de ‘Valor sentimental‘, y con la especulación sobre si la española era una desafortunada versión a la sombra de aquella, Sorogoyen dobla la apuesta y entrega una historia diferente que no sólo tiene una personalidad inconfundible, sino que funciona de una forma redonda y conmovedora sin trucos ni aparataje.
El duelo mano a mano de Bardem y Victoria Luengo en el contexto de un rodaje, cuyas dinámicas captura de forma tan orgánica como pocas veces antes, que añade un interés y ayuda a encuadrar el foco del conflicto a la vez que proporciona un contexto natural que evita caer en sentimentalismos. Mención especial al uso de la música y de la luz de forma diegética que es de un buen gusto que aún no habíamos visto en la Sección Oficial de esta edición del Festival de Cannes.

El estreno de la noche a competición llevaba a Miles Teller, Adam Driver y Scarlet Johansson a desfilar por la alfombra roja con su ‘Paper Tiger‘, del estadounidense James Gray. Un film noir de mafias rusas desde la perspectiva familiar de un padre de familia que acaba por error en un negocio equivocado.
Miles Teller entrega una grandísima actuación fuera de otros papeles en los que le hemos visto hasta la fecha en el rol padre, marido y hermano al que le vienen grande los asuntos ilegales en los que no pidió meterse y que pondrán en peligro a los suyos por accidente.
No sin algunas incoherencias, pero con muchos momentos destacables con imágenes que manejan el suspense a las mil maravillas de forma simbólica, la película de Gray adentra poco a poco en una historia que no sabes por dónde te va a llevar, poniendo el foco en detalles poco habituales dentro de la narrativa noir.
Como una feliz coincidencia del día, el primer gran flechazo de Cannes 2026 llegaba poco antes de la brutalidad de Sorogoyen, y curiosamente no venía de ninguna competición oficial ni de grandes nombres o caras conocidas. Lo mejor de Cannes hasta la incursión de ‘El ser querido’ es una ópera prima del francés Pierre Le Gall programada en la Semana de la Crítica.

Un drama queer bellísimo que no solo es una preciosidad de película sino que tiene el mejor título para las circunstancias, ‘Flesh and Fuel’. Un romance tremendamente tierno, de dos camioneros en ruta por Europa. La película no solo es de una sensibilidad extraordinaria, en gran parte por una excelente interpretación de sus dos actores protagonistas que transmiten empatía y verdad, sino que además descubre una historia de amor en un contexto inesperado y fuera de los lugares comunes.
Más corrientes eran las propuestas de proyecciones especiales del día, empezando por la coreana ‘Colony‘ para abrir boca con una película de género al uso. Un divertimento zombi bastante convencional aunque entretenido, más pertinente para la sección de medianoche en la que estaba programada o cualquier proyección un día cualquiera en Sitges.

En el frente documental, el cineasta americano Steven Sodebergh, más conocido por películas de ficción de gran envergadura, presentaba ‘John Lennon: The Last Interview’ en el que rememora algunos de los últimos pensamientos del John Lennon de la última fase, post-Beatle, trayendo a la memoria colectiva esa última entrevista radiofónica la mañana de su asesinato a las puertas de su casa.
En plena campaña de resurrección de los Beatles, en un momento en que, casualmente o no, se cuecen varias películas más o menos biográficas sobre la banda de Liverpool, siguiendo la fiebre del biopic musical que puso de moda ‘Bohemian Rapsody‘ y a la que ahora siguen otras exitosas marcas como la de Michael Jackson, una se pregunta por la necesidad de traer a la gran pantalla una conversación puramente basada en la palabra hablada.

Con el busto parlante de los tres periodistas de la entrevista original como un poco interesante hilo conductor basado en su propia vivencia del momento y apoyada en un inquietante uso de la IA generativa para rellenar metraje con el que cubrir una entrevista puramente oral, Sodebergh no aporta grandes revelaciones aparte de la curiosidad de escuchar a John Lennon y Yoko Ono hablar de su percepción de la pareja, la paternidad y el arte en ese contexto.
Cerrando el día, justo lo que hacía falta a horas intempestivas: el cómico francés de la década. Quentin Dupieux no sólo tiene una, sino dos películas este año y ambas están programadas en este festival de Cannes entre Oficial (Midnight Screenings) y Quincena de los Cineastas (que veremos hacia final del festival).

‘Full Phil’ es su regreso al absurdo hablado en inglés, con Woody Harrelson y la mejor Kristen Stewart a la que le sienta bien la comedia, de respuestas impertinentes y miradas irónicas. Otra de esas pequeñas obras del prolífico cineasta francés, que combina una historia en tiempo real con una ficción hilarante que parodia el cine de terror clásico.
Día 5:
‘Sheep In The Box’, ‘Moulin’ y ‘Garance’
Quinto día de festival donde más o menos la mitad de la programación a competición ya ha sido desvelada, con más pena que gloria y pocas firmes candidatas a la palma de a lo memorable. En esta quinta jornada duelo de titanes con mediano éxito, entre Koreeda y Laszlo Nemes, y la francesa de rigor destinada al olvido.

Uno de los cineastas japoneses favoritos de los últimos años, y también de los más prolíficos, Hirokazu Koreeda, estrena en Cannes una de las dos películas que tiene acabadas este año. ‘Sheep in the Box’ llegaba con mucha expectativa porque auguraba su primera incursión en la ciencia ficción, con una sinopsis muy sugerente que incluía robots humanoides. La respuesta es una primera incursión en el impacto de la IA en su convivencia con los humanos en una ciencia ficción realista basada en un futuro cercano que por sus elementos naturalistas bien podría pasar en el contexto presente.
Aunque la película incluye muchos de los temas habituales del director en torno a la familia y el equilibrio de tradición y modernidad, con un punto de vista una vez más diferente y de nuevo interesante, ‘Sheep in the Box’ pierde un poco de gas con un discurso bastante reiterativo que se hace largo. Cuando bien avanzado el metraje Koreeda introduce un nuevo factor a la trama robot, reaviva la chispa de una narrativa que podría llevarnos por nuevos caminos, para de nuevo perderse en un serpenteo un poco confuso y más cursi de lo deseado, especialmente acentuado por una música muy evidente y poco característica de su estilo.

Por su parte, el director húngaro Laszlo Nemes, regresa a la alfombra roja cannoise después de sus dos grandísimos éxitos ‘Son of Saul‘ (Cannes 2015) y ‘Atardecer‘ (Venecia 2018), con otro épico drama histórico de nuevo ambientada en la Segunda Guerra Mundial: ‘Moulin’. Protagonizada por el conocidísimo actor francés Gilles Lellouche, cámara en nuca en nunca al estilo Nemes, aunque con menos planos movimiento, cámaras en mano y planos secuencia, la película sigue al líder de la Resistencia francesa en el episodio concreto de su captura por la Gestapo.
En medio de la Francia ocupada, los líderes de la Resistencia buscan la unificación bajo el mando de Charles de Gaulle como medida de fuerza mayor para combatir el nazismo, en un complejo entramado de nombres en clave, información y contrainformación, y filtraciones. Cuando la Gestapo revienta una reunión clandestina de altos mandos del movimiento antifascista para designar a un sucesor, da comienzo a una segunda película, más sobria que la anterior donde vuelven los claros signos de caos y asfixia de los anteriores trabajos de Nemes. La intriga política y de conspiración noir del primer tramo cede a la tortura de luces duras y rostros afilados en la segunda, que acaba con la intensidad incesante de su ‘Son of Saul’.

Tercera pata de la sección oficial del día para un largometraje de la directora francesa Jeanne Herry, protagonizado por una todopoderosa Adèle Exarchopoulos. Lo único memorable de ‘Garance’, nombre de la protagonista que da título a la película en su idioma original (‘Another Day’ en su título internacional), en su interpretación de una alcohólica en los 30.
En efecto, la película parece que va de nada hasta que, tras muchos minutos de juergas, una vida social muy intensa, y aventuras y desventuras de bolo en bolo como actriz de teatro, se empiezan a leer las señales del curso que tomará la película, que de repente adopta un cariz sombrío y repetitivo, a la vez que mantiene una cierta ligereza que choca con la gravedad del discurso. Una subtrama todavía más dramática y bastante innecesaria agrava la sensación de desequilibrio en una narración que tiene destellos de ideas interesantes pero poco peso en el conjunto.
Día 6:
‘The Unknown’, ‘Hope’ y ‘Fjord’
Y en la jornada número 6 del festival, aún en pleno auge de asistencia como antesala de la caída que desencadena la clausura de algunos de los eventos del mercado de la industria, en las salas de cine el pinchazo de rigor. Un día particularmente dividido con el estreno de dos películas totalmente opuestas pero que se sienten igualmente fuera de lugar y la polémica de Cristian Mungiu, que todo parece indicar que levantará ampollas.

Parece que hemos encontrado el fiasco de cada edición con la francesa ‘The Unknown’ (‘L’Inconnue’), tan inconexa e inverosímil como gratuitamente larga (140 minutos), repetitiva y completamente innecesaria en su planteamiento. Protagonizada por la desaprovechadísima Léa Seydoux (desafortunadamente, haciendo doblete del fiasco en dos de las películas menos acertadas de la competición), junto a un irreconocible Niels Schneider en un papel poco atractivo con el cual es casi imposible que fluya la química, ‘The Unknown’ resulta completamente bochornosa e incómoda.
Aclamada por parte de la crítica francesa sobre el papel con el pretexto de ser una película de cambio de cuerpos en clave de drama, con la intención de ahondar en la idea de la identidad personal disociada del cuerpo, la película del guionista de ‘Anatomía de una caída’, Arthur Harari, resulta delirante en el mal sentido.

Mientras, el director coreano Na Hong-Jin, esperado por los amantes del género tras películas como ‘The Chaser’ (2008), debutando en Sección Oficial y junto a algunas de las grandes voces del momento, auguraba quizá una sorpresa positiva por lo inesperado de su selección en competición. La corazonada, sin embargo, se desvanece pronto tras una primera secuencia en un tono bastante cómico que sitúa al largometraje más cera de esas proyecciones de medianoche, más gamberras y habitualmente menos redondas artísticamente.
Efectivamente, ‘Hope‘ no es más que un baño de sangre y destrucción que adolece del mismo mal que la mayoría de sus compañeras de selección: un exceso de metraje repetitivo que le resta efectividad. Con un inicio paródico pero de alguna manera también prometedor en cuanto al manejo del suspense y la coreografía de destrucción a mitad de camino entre el trabajo de set, los trucos de efectos especiales prácticos y los VFX, la ilusión de poder rescatar una película de serie B con cierto encanto se desvanece tras la primera aparición de su criatura principal, que inicia una serie de larguísimas persecuciones inacabables que conducen a un final de delirio inexplicablemente precipitado. Como mucho, película palomitera de viernes noche tontorrón con amigos y la constatación de un año flojísimo en la dirección creativa de Sección Oficial.

Dejando lo mejor para el final y abriendo la caja de pandora a la polémica, la que para mí es la película más interesante del festival hasta ahora ‘Fjord‘, del cineasta rumano Cristian Mungiu.
Llegados a este momento, y antes de que nadie se me lance al cuello, como imagino que pasará con este film, recordemos un concepto muy básico que tendemos a perder de vista en estos tiempos: tratar o retratar una idea o un colectivo en una obra artística no significa compartir su discurso en tanto que creador ni como espectador. La representación de un punto de vista tampoco necesariamente supone comulgar con él ni aceptarlo, siempre que no se haga de forma apologética. Y algunos de vosotros diréis: “ya empezamos con las excusas”. A vuestra interpretación: la polémica está servida. Dicho esto, ‘Fjord’ me parece una grandísima película coherente con las inquietudes habitualmente mostradas en la cinematografía de Mungiu.
El reconocido cineasta rumano (autor de ‘4 meses, 3 semanas, 2 días’, ‘Beyond the Hills’, ‘Bacalaureat’ o ‘RMN‘) sitúa su nueva película en Noruega, con una localización espectacular y un casting inmejorable: Renate Reinsve y Sebastian Stan son un matrimonio cristiano evangélico de culturas mixtas (ella noruega, él rumano) que acaba de mudarse a una pequeña comunidad noruega con sus 5 hijos pequeños, a los que están educando en la cristiandad más tradicional.
Sus ideas religiosas extremas y una visión muy conservadora de la familia chocan desde su llegada con el ambiente general de su pueblo de acogida, subrayando mucho las diferencias culturales de los recién llegados, bien por la disparidad de costumbres de dos países muy diferentes o por el choque de un credo religioso en un país prácticamente no creyente. El recelo de parte de la comunidad enseguida se transforma en una pesadilla burocrática derivada de una mentalidad progresista llevada al sinsentido en su aplicación legal, cuando un incidente doméstico es interpretado con una mirada externa fuera de su contexto.
La película abre entonces un debate punzante con muchas ramificaciones que hacen plantearse el posicionamiento de uno mismo en una confrontación personal bastante dolorosa. Siguiendo la línea de los trabajos del cineasta que a menudo acentúan la brecha entre el nosotros y el ellos, en clave de identidad nacional (como por ejemplo en su anterior trabajo, ‘RMN’), la obra toma el punto de vista más conflictivo para poner de manifiesto la hipocresía de la firmeza de postulados y opiniones aun cuando éstos abanderan valores positivos.
Con un mecanismo muy interesante de deconstrucción de la empatía, la película va desvelando de forma absolutamente orgánica lo retorcido de la construcción de un discurso absolutista en defensa del auto proclamado lado del bien, que revela lo más retorcido de nuestras sociedades avanzadas, poniendo un espejo frente a nuestros ojos al que es difícil sostener la mirada. Probablemente por eso, auguro enfados. Probablemente no será una Palma, pero como poco es una película necesaria.
Día 7:
‘Her Private Hell’, ‘The Samurai and the Prisoner‘, ‘Iron Boy’, ‘Lucy Lost’, ‘La libertad doble’ y ‘Seis meses en el edificio rosa con azul’
Jornada número 7, con la tradicional bajona de un programa habitualmente sobrecargado y que hoy da tregua al rompecabezas de un millón de títulos superpuestos imposibles. Y es también el día de Pedro Almodóvar, que cruza la alfombra roja en la hora punta mediática y que con vuestro permiso nos vamos a saltar en este festival porque ya se dijo mucho sobre ‘Amarga Navidad‘ en su estreno español prematuro, amparado por la regla mágica de los festivales clase A, que permiten un estreno excepcional en el país de origen de la película. Una fórmula de la que el equipo Almodóvar ha sido fan en los últimos años.
Aprovechamos la ausencia de títulos en oficial antes del último empujón que suele dejar alguna sorpresa de última hora, para ponernos al día con otras secciones competitivas o no en torno a la Croisette. Dos nuevos títulos de animación, en una programación verdaderamente llena de muy buenas y diversas propuestas animadas, el retorno no competitivo de dos grandes nombres de autor y más proyectos refrescantes con sabor latinoamericano, que este año está dejando el listón bastante alto.

Nicolas Winding Refn, que no compite en ningún festival desde ‘The Neon Demon’, tras el chasco de ‘Ony God Forgives’, y que desde entonces ha mantenido un perfil bajo dejando pasar una década sin largometrajes, estrena ahora una nueva película bajo la etiqueta de “Oficial Fuera de competición” que rebaja un poco la presión sobre el cineasta danés que fue encumbrado con ‘Drive’.
15 años después, ‘Her Private Hell’ vuelve a la estética de aquella con sus contrastados neones fríos y cálidos en un inquietante thriller absorbido por la bruma. Aunque ni la historia ni la estética son nuevos para Winding Refn, y a pesar de una trama relativamente inconexa, lo cierto es que el impacto y el estilo del film del danés están a mucha distancia de la media de una sección oficial descafeinada.

Por su lado, el popular cineasta japonés Kiyoshi Kurosawa, más conocido internacionalmente por algunos de sus títulos más recientes como ‘La mujer del espía’ o la enternecedora ‘To the ends of the Earth’, también pasea por la Croisette este año fuera de competición con una película del cine de samuráis más clásico, ‘The Samurai and the Prisoner’.
En busca de un traidor dentro del castillo, en la antesala de la explosión de una guerra de poder con alianzas imposibles, el señor de los Araki apresa a un antiguo aliado que niega jurarle lealtad y dar apoyo a su rebelión. Cuando empiezan a sucederse una serie de eventos que pondrán en peligro la posición del castillo, el señor Murashige Araki se volverá hacia su prisionero para que su sabiduría le ayude a resolver el misterio.
Cine de proverbios y acertijos con la cadencia y la estética del cine japonés tradicional alejado de los códigos del cine internacional de festival, para los amantes del cine popular de samuráis como género en sí mismo.

Así como la Sección Oficial este año está dejando un regusto más bien tristón, la animación está en el top más absoluto tanto en historias como en estética, con una programación verdaderamente variada y muy notable que esperamos llegue a la audiencia en los próximos meses. A modo de programa doble, muy seguidas entre ellas, dos propuestas francesas muy diferentes y ambas reseñables: mi favorita, ‘Le Corset’ (‘Iron Boy’ en su título internacional) y una más convencional ‘Lucy Lost’.
Con un trazo plano en dos dimensiones, propio de viñetista de publicación semanal, de línea rápida y animación minimalista, ‘Le Corset’ de Louis Clichy traslada la trama a una zona rural francesa donde una familia de ganaderos se convierte a la agricultura en un intento de aliviar la crisis del campo. Mientras, Christophe tiene su propia crisis a los 10 cuando tras varias (graciosísimas) caídas el médico le ordena llevar un corsé las 24 horas del día para conseguir que el niño se mantenga en vertical.
La llegada del aparatoso cachivache no trae más que complicaciones y como consecuencia alguna que otra alegría en este divertidísimo largo animado. Tierna y entrañable a la vez que ingeniosa con una premisa muy original que hace de este film uno de los más memorables de la animación de esta edición.

Desde una tradición más convencional y con una cierta inspiración de la animación japonesa, la otra película francesa animada del día, ‘Lucy Lost’ del director primerizo Olivier Clert, traslada la trama a la Inglaterra de post-guerra con los daños de la Segunda Guerra Mundial aún muy presentes entre una población todavía muy herida.
Obviando el hecho problemático de que el guión y su doblaje original son innecesariamente en francés, lo que resulta algo confuso al inicio, el film resulta sorprendentemente profundo y conmovedor cuanto más se adentra en sus verdaderas vicisitudes. Una película aparentemente más infantil y naif se transforma en un trágico viaje más profundo para dar voz al trauma de toda una generación.

Desde el cono Sur, dos propuestas opuestas con un marcado sello autoral que arriesgan compitiendo en la Quincena de los cineastas. Con ‘La libertad doble’, el argentino Lisandro Alonso siguiendo esa línea del slow cinema que le es característico, nos adentra en los bosques solitarios donde Misael vive una vida en silencio, sólo interrumpido por la compañía intermitente de un vecino de parcela a quien echa una mano con las labores del campo.
Cuando el centro de cuidados mentales en que vive interna su hermana se ve obligado a cerrar, este hombre solitario se ve en la obligación de adaptar su amado lugar salvaje a los cuidados que su hermana necesita. Un inicio extrañamente hipnótico en el que observamos a Misael talar un árbol entero de principio a fin en 20 minutos sientan las bases de un drama contemplativo en ‘La libertad doble’.

Desde México y con una vitalidad radicalmente contraria a la observación meditativa de Alonso, el debutante Bruno Santamaría Razo entrega un enérgico drama iniciático que cruza fronteras con el documental en forma de revelación patente de lo personal de la historia narrada.
Inspirado en el propio despertar homosexual del autor, en un momento peliagudo para su familia por el inesperado diagnóstico de HVI de su padre, ‘Seis meses en el edificio rosa con azul’ interrumpe la narrativa de ficción con el testimonio en primer plano de sus tres protagonistas originales, entregando un formato diferente de la ficción, el documental o el falso documental.
Una pirueta arriesgada que inevitablemente saca de la memoria narrada, pero que bien vale el intento. En la parte del relato de ficción, el mexicano bebe de la tradición del cine latinoamericano más brillante y vitalista de la última década con un film vibrante que contagia empatía.
Día 8:
‘Minotaur’, ‘The Man I Love’, ‘Le Roches Reuges’, ‘I See Buildings Fall Like Lightning’, ‘La muerte no tiene dueño’
A estas alturas, visto ya casi todos los grandes títulos a competición, sólo queda esperar un milagro de última hora que levante esa percepción de que incluso el cine de autor está en horas bajas. O quizá esta generación necesita un reemplazo o nuevas ideas. Reflexión que bien merece un análisis en otro momento.

Para nuestra felicidad parte de ese esperado milagro aparece en esta recta final con ‘Minotaur’, lo nuevo de Andrey Zvyagintsev, que finalmente nos deja otra digna contendiente de la Sección Oficial que bien se hubiera agradecido hace unos días.
El director de las fantásticas ‘Leviatán‘ (2014) y ‘Sin amor‘ (2017) continúa el hilo de aquellas dos con una tercera que bien podría cerrar una trilogía no oficial que ejerce de retrato de la burguesía rusa actual donde el abuso de poder y el tráfico de influencias de los viejos tiempos están tan incorporados en el día a día que son casi invisibles. Una sensación de control constante de quienes se lo pueden pagar de una forma tan orgánica que resulta espeluznante.
‘Minotaur’ es un poderoso drama que cuenta con una fuerza silenciosa un contexto tremendo, oculto entre las líneas de una trama principal que sirve de cortina de humo para la verdadera historia. Una visión punzante y fría, siguiendo la estética gélida de los anteriores trabajos del director, que bien podría de contrapunto para el discurso de Cristian Mungiu en un duelo mano a mano entre lo más relevante de esta edición.

La otra gran esperada del día es ‘The Man I Love’, lo nuevo del cineasta estadounidense Ira Sachs que con una manera de filmar más europea que la propia del cine americano nos acerca al desenlace de una enfermedad trágica que no sólo no muestra, sino que ni siquiera nombra. Una manera elegante de aproximarse a una realidad cuyas terribles consecuencias son de sobra conocidas y en las que no es necesario recrearse.
En ‘The Man I Love’, Sachs narra los últimos días lúcidos de Jimmy George, un gran actor de teatro, una figura clave del ambiente gay neoyorquino y una de esas estrellas que no necesitan focos para emitir su luz propia.
Protagonizada por Rami Malek en una interpretación juguetona, pero algo exagerada, junto con un estoico Tom Sturridge y secundarios interpretados por Rebecca Hall, la película peca en ocasiones de ensimismamiento, con un personaje algo narcisista alentado por quien será su distracción y entretenimiento, el personaje de Luther Ford, que resulta algo cargante. Una visión sin embargo original del tema central que aporta un acercamiento diferente con gran sensibilidad.

Bruno Dumont también estrena película en Cannes este año, ‘Le Roches Reuges’, pero fuera de competición y muy por las justas en Quincena de los Cineastas, donde aparece como antesala a una masterclass programada con el famoso autor de títulos brillantes como ‘La vie de Jesus’ o ‘El pequeño Quinquin’.
Su nueva obra, efectivamente, recuerda a las mencionadas y en general a lo más representativo de la cinematografía del director francés en su particular sentido del humor para contar historias estrafalarias a menudo representadas en la infancia, en la figura de niños peculiares. ‘Le Roches Reuges’ sigue al pequeño Géo en sus vacaciones de verano cuyo principal pasatiempo es saltar al agua desde los acantilados. Cuanto más alto mejor. Cuando su banda se choca con otra banda de niños con el mismo interés, la amistad se torna en enemistad, especialmente en la pugna por el amor de la chica nueva, Eve.
Una premisa más sencilla de lo habitual en una obra de escaso metraje y economía de medios que se siente algo más ligera de lo deseado. Aunque conserva su particular mirada infantil y su humor absurdo en torno a un personaje muy gracioso, lo nuevo de Dumont se siente inevitablemente insuficiente.

‘I See Buildings Fall Like Lightning’ es el triunfal regreso de la cineasta inglesa Clio Barnard con un largometraje en torno a un grupo de treintañeros en el Birmingham obrero de hoy. Un retrato humano y realista de nuestra generación en medio de una crisis económica general que afecta especialmente a la vivienda.
A diferencia de otros referentes del cine social británico, con Ken Loach como máximo exponente, en su relevo generacional Barnard adopta un tono más jovial para delinear el perfil de una generación con más posibilidades y, aun con todo, menos recursos. Desde posiciones no necesariamente de pobreza, la película explora las dificultades para salir de un cierto determinismo de clase, todavía muy presente en la sociedad británica, poniendo de manifiesto una brecha mayor en la sociedad hipermoderna actual.
Con unas grandísimas interpretaciones corales de un muy bien elegido casting por el que definitivamente fluye la química, lo nuevo de Clio Barnard resuena al mejor cine inglés, tan ausente en esta última edición del Festival de Cannes.

Cerrando las propuestas más radicales desde la Quincena de los Cineastas, el director venezolano Jorge Thielen Armand presenta un relato colonial protagonizado por Asia Argento.
Heredera del cine latinoamericano más experimental y con una mirada onírica, casi mágica, desde lo más profundo de una plantación de cacao, ‘La muerte no tiene dueño’ cuenta una historia de terror en clave de drama, pero conservando algunos elementos del género en su persecución claustrofóbica en el ambiente hostil y endogámico de la selva.
Una película poco accesible que, sin embargo, presenta ideas interesantes en su planteamiento del debate en torno a la propiedad extranjera de los países menos desarrollados.
Día 9:
‘La bola negra’, ‘A Man of His Time’ y ‘Le Vertige‘
La recta final, camino del palmarés de Cannes 2026, ya con pocos ases en la manga y poco más que esperar de una edición bastante decepcionante con muchos grandes nombres, pero pocas ideas a excepción de unos pocos títulos que esperamos alcancen el palmarés.

Para sacudir ese conjunto homogéneo de propuestas acomodadas y poco memorables llegan ellos: Los Javis. Esta última jornada definitivamente quedará marcada por la presenta disruptiva y alborotadora del dúo madrileño que se estrenan en un festival mayor con ‘La bola negra‘ tras años de producción muy prolífera.
Con ese tono excesivo característico de su obra, lo más esperado de Javier Ambrossi y Javier Calvo, revienta la Croisette con un drama ambientado en la Guerra Civil española en busca de la memoria de Lorca.
Intensa y ruidosa, ‘La bola negra’ incluye toda la desmesura que cabría esperar de los Javis y con ella también el riesgo que le hacía falta al panorama del cine de autor internacional actual. Cargada de propuestas creativas, algunas más acertadas que otras, la película entrelaza tres relatos a través de nuestra historia más reciente para dar con la última obra inconclusa del poeta granadino.
Festiva y dramática a partes iguales, muy típica del carácter español popular, la película se llena de referencias y homenajes a grandes figuras y géneros literarios y musicales españoles del último siglo que han formado nuestra personalidad actual como país. Con mucha ternura y amor hacia sus personajes, en un intento de reconciliar constantemente visiones opuestas, la película captura desde el exceso nuestra esencia en una historia que tiene sentido en el descubrimiento a largo plazo.
En una sucesión de fotogramas abarrotados de imagen y sonido sin tregua, con su fuerza arrebatadora cañí, los Javis consiguen arrancar la Sección Oficial de Cannes 2026 de esa especie de letargo generalizado del cine ya de sobra conocido para entregar una obra tremendamente pasional y lírica, que quedará al cierre de esta edición como una rareza imperfecta.

La otra sorpresa del día viene con una compleja obra francesa que retrata la figura del polémico político francés Henri Marre, que hizo carrera como colaboracionista en la Francia ocupada de Vichy. ‘Notre Salut’, o ‘A Man of His Time‘ en su título internacional, muestra el impacto de un hombre cualquiera en un mundo agitado.
Interpretado por un muy convincente Swann Arlaud, Marre es un eterno perdedor con buenas intenciones, demasiado serio para torear los dictados del régimen nazi, un señor al pie de la letra con un fuerte postulado político y un manifiesto abierto sobre el deber político de la Francia del momento.
Inspirado por la correspondencia de los propios abuelos del cineasta, el film de Emmanuel Marre es una sólida reflexión filosófica para tiempos agitados.

Como cierre de una Quincena de los cineastas particularmente interesante y atrevida, especialmente a la comparación con las selecciones principales en Oficial y Un Certain Regard, el segundo largometraje del polifacético Quentin Dupieux, que se estrena con una animación tosca y llena de fallos intencionados.
‘Le Vertige’ es básicamente un glitch en matrix. Una de esas historias donde la realidad se funde dentro de otra realidad que en realidad es una ficción en un bucle sin salida.
Una ciencia ficción divertidísima que cuenta con las voces de Alain Chabat, Bruno Moulin y Anaïs Demoustier como principales protagonistas de esta rocambolesca simulación. La última gran genialidad del cómico francés que demuestra una vez más que los agujeros negros y los bucles en el tiempo son su especialidad.
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La noticia
Todas las películas que he visto en el Festival de Cannes 2026. Grandes nombres, pero pocas alegrías en una edición decepcionante donde destaca el cine español
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Sara Martínez Ruiz
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