16 años después de la apertura del icónico Disneyland californiano, inaugurado en un ya lejano 1955, la Casa del ratón decidió expandir los dominios de su parque temático dentro y fuera de las fronteras estadounidenses. En 1971 viajó a la costa oeste del país de las barras y estrellas para abrir Disney World, en 1983 se desplazó hasta Japón e inauguró el Tokyo Disney Resort, y antes de expandirse en Asia con sus sedes en Hong Kong y Shanghai, aterrizó en el viejo continente en 1992 con Disneyland París.
El lugar menos rentable más feliz de la tierra
Tras 34 años, el galo se eleva como resort internacional con mejor desempeño de la factoría Disney, acumulando ingresos de 4 000 millones de dólares gracias a un flujo de visitantes estimado en 16 millones anuales. No obstante, paradójicamente, tres décadas más tarde, la compañía ha sido incapaz de recuperar los 4 200 millones de dólares que ha invertido en sus ambiciosas y gigantescas instalaciones.
Pero, ¿de dónde sale semejante agujero de dinero? Los problemas han sido numerosos, y parten, precisamente, de la escala del parque en términos literales. El complejo de Disneyland París se extiende a través de 2 230 hectáreas —que suponen aproximadamente un quinto del tamaño de la capital francesa—, cuya simple construcción fue un auténtico quebradero de cabeza debido a los costes y a una deuda inicial inmensa que obligaron a Disney a financiar el 60 % del proyecto con préstamos bancarios.
A esto habría que sumar factores históricos, con una fecha de apertura que ha hecho pasar al negocio por la recesión de la década de los 90, la crisis posterior a los ataques del 11 de septiembre, el descenso de visitantes tras los atentados de París de 2015. Una serie de catastróficas desdichas que se intentaron subsanar en el año 2017, antes de que la pandemia de Coronavirus volviese a poner contra las cuerdas el modelo de negocio.
Fue entonces cuando Disney compró la totalidad de las acciones del resort —hasta entonces sólo poseía un 49 % debido a las políticas del gobierno galo, que impuso la presencia de accionistas públicos— y sacó a la empresa de la bolsa para sanear las cuentas, lo que supuso un gasto cercano a los 1 700 millones de dólares. Tras la llegada del COVID-19, la tendencia del parque apuntaba al remonte, pero la guerra en Oriente Medio y los precios del gas y el queroseno están reavivando las sensaciones de crisis interna.
Sea como fuere, los planes de ataque de Disney, que continúa beneficiada por el potencial publicitario de Disneyland París para las producciones cinematográficas y televisivas de la compañía, pasan por una nueva inyección de líquido en un plan de expansión valorado en 2 500 millones de dólares que incluye nuevas áreas temáticas centradas en propiedades intelectuales como ‘Frozen’ para atraer a nuevos visitantes. Veremos qué nuevas sorpresas depara el futuro para el lugar más feliz —y menos rentable— del mundo.
Vía | The Guardian
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La noticia
Disney se ha gastado más de 5.700 millones de euros en Disneyland París. Treinta años después aún no ha recuperado ni la mitad
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Víctor López G.
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