Mientras en España se celebraba, Argentina se dividía entre los enfadados y los que, pese al resultado, seguían animando a la Albiceleste. El 1-0 de la final del Mundial contra España ponía un triste broche a la ‘performance’ de la Selección Argentina, pese al cual su presidente, Javier Milei, decidía anunciar un feriado nacional por el “logro alcanzado”. Más tarde, la Casa Rosada tuvo que desactivar este aviso: no habría día festivo en Argentina.
¿Qué pasó para ‘tumbar’ ese día marcado en el calendario? Para llegar a la respuesta definitiva, hay que poner algo en contexto: la tensa relación entre el Gobierno de Milei y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El pasado mes de mayo, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) argentina presentó una denuncia contra la AFA por evasión fiscal por valor de unos 300 millones de pesos (unos 180.000 euros, al cambio), producto de facturas falsas.
Sin embargo, de cara a la final del Mundial hubo una especie de tregua entre AFA y Gobierno para coordinar el regreso de la Albiceleste a territorio argentino, con el fin de ofrecer una bienvenida “completamente” apartidista, en palabras del mensaje de la secretaria general y hermana del presidente, Karina Milei, al comité de seguridad. Según pudo saber el diario ‘La Nación’, una persona próxima a Karina Milei hizo de intermediaria con la federación de fútbol y con el presidente de la AFA, Claudio ‘Chiqui’ Tapia.
Fue esta persona la que se comunicó con la plantilla de la Selección para informarles de la propuesta de lugares para la celebración y de los detalles del operativo de seguridad, diálogos que acabaron fijando a ‘Chiqui’ Tapia como la persona con la que se mantendría esta negociación. Y fue a través de él como llegó al Gobierno la decisión de los equipos de la Selección Argentina: la plantilla no quería celebraciones.
“No había ánimo en el plantel”, señalaron desde el Ejecutivo, haciendo hincapié en que en todo momento fue decisión “de los propios jugadores”. Y sin ánimo, no habría día de fiesta nacional.
