La iniciativa responde a la voluntad de adaptar su propuesta de valor a un tejido empresarial cada vez más diverso, especializado y exigente, reforzando un modelo de servicio en el que priman el conocimiento profundo del cliente, el asesoramiento experto y una relación más cercana y personalizada.
La nueva estrategia pasa por una resegmentación integral de la base de clientes, que va a permitir al banco alinear de forma más precisa su estructura, sus recursos y su modelo de atención con el perfil real de cada empresa.
Frente al esquema anterior, basado en tres segmentos definidos por facturación, Bankinter adopta ahora una clasificación más afinada en cinco tramos.
El nuevo modelo distingue entre Pymes con una facturación inferior a 10 millones de euros; dos segmentos diferenciados de Medianas Empresas, entre 10 y 30 millones y entre 30 y 150 millones; Banca Corporativa, que agrupa a compañías con facturación entre 150 y 1.000 millones; y Grandes Corporaciones, con más de 1.000 millones de euros. Este esquema responde a un criterio de adecuación orientado a situar a cada cliente en el entorno en el que el banco puede aportarle mayor valor en función de su dimensión y de su momento de desarrollo.
La resegmentación permite una mejor ubicación de los clientes actuales y refuerza la capacidad de atracción y captación de nuevas empresas, al ofrecer modelos de atención más coherentes con su tamaño, su complejidad operativa y sus expectativas de crecimiento. De este modo, cada segmento cuenta con un nivel de especialización, cercanía y acompañamiento acorde a sus necesidades, evitando enfoques homogéneos y reforzando una relación más eficaz y sostenible en el tiempo.
Este nuevo modelo se traduce en una adaptación específica de los equipos de gestores, de los productos y servicios, de la red de centros y de los canales digitales para cada tipología de cliente.
Así, en los segmentos de menor tamaño, el foco se sitúa en la agilidad, la accesibilidad y la gestión eficiente del día a día, apoyándose en una mayor digitalización y en procesos más simples y rápidos. A medida que aumenta el tamaño y la sofisticación de las empresas, el modelo incorpora una mayor especialización técnica, acceso a equipos expertos y capacidades avanzadas en ámbitos como financiación estructurada, negocio internacional o soluciones transaccionales complejas.
La especialización de los profesionales es uno de los elementos clave de esta transformación. Cada segmento contará con gestores y equipos con un conocimiento más profundo de la realidad económica y sectorial de sus clientes, lo que permite mejorar la calidad del asesoramiento, anticipar necesidades y ofrecer soluciones más ajustadas. Este enfoque refuerza el papel del gestor como eje de la relación, una de las fortalezas históricas del modelo de banca de empresas de Bankinter, y contribuye a elevar la experiencia del cliente en todos los puntos de contacto.
La adecuación de recursos, capacidades y modelos de atención permite una gestión más eficiente y una explotación más equilibrada del potencial de cada segmento, reforzando la rentabilidad y la sostenibilidad del crecimiento.
Maite Cañas, directora de Empresas de Bankinter, ha afirmado que “nuestro objetivo es evolucionar el modelo hacia una mayor especialización, donde el conocimiento profundo del cliente y de su complejidad financiera nos permita acompañar mejor sus decisiones de crecimiento, inversión y gestión del riesgo”.
