Solo con ver el recorrido del autobús de la selección argentina desde el hotel de concentración hasta el estadio de River se podía intuir cómo se iba a desarrollar la velada en Buenos Aires.
Miles de almas abarrotaban las calles y arropaban a una expedición liderada por un ya emocionado Leo Messi que no pudo aguantar las lágrimas antes de llegar al Monumental.
Una vez allí, lo de menos era el amistoso ante Benín. Argentina lo solventó con un 3-0 en la segunda parte con dos asistencias y un gol de Leo, pero los 85.000 esperaban el pitido final para poder rendir pleitesía a su ‘D10S’.
Tras 21 años, 208, más de un centenar de goles y casi 70 asistencias, Messi se despidió de la Albiceleste con sus compañeros, su esposa y sus hijos, Thiago, Mateo y Ciro, en el césped de El Monumental.
Una vez cogió el micro, las emociones ya estaban a flor de piel: “Son muchas emociones, obviamente lo primero que pienso es en mi viejo“.
“Solo me queda agradecer. Ha sido muy importante para mí vestir esta camiseta durante 20 años. Nunca dejé de luchar, de pelear, de querer estar siempre“, señaló el astro rosarino.
“Gracias a mis compañeros que me hicieron ser campeón de todo lo que jugamos. Tenía a mi lado a unos guerreros que se dejaban la vida”, añadió.
“Seguramente, es el día más triste de mi carrera y los voy a extrañar”, zanjó en un discurso que ya es historia del deporte. Qué último tango nos diste, Leo.
LEO MESSI: “Estoy hablando mas que nunca. No me quiero ir de aca” https://t.co/VcpyS1EbVs
— LAUCHA | EL RESUMEN (@ElLauchaOkey) October 7, 2026
