Poco antes de las 8:00h de la mañana, Unai Simón embarcaba en un avión rumbo a Londres, con los nervios y la esperanza de ganar el premio al que había sido nominado. Tras atravesar el ‘finger’ que lo llevaba a la aeronave y colocarse en su asiento asignado, ya con todos los pasajeros a la espera de despegar, se encendió la megafonía. No era el típico mensaje de fin de embarque y de inicio del viaje, era otro, personalizado, dedicado expresamente para el portero del Athletic Club.
“Hoy te espera una noche muy especial”, comenzaba la alocución de la tripulación. “Después de tantos años de esfuerzo y dedicación, tienes por delante una de esas citas que pueden marcar una carrera, la gala del Balón de Oro“, continuaba. Unai Simón se subió a ese avión siendo candidato a ganar el Trofeo Yashin al mejor portero del mundo. “Sabemos que detrás de cada parada hay muchas horas de entrenamiento, sacrificio y pasión. Hoy toca disfrutar de todo lo que has conseguido y vivir esta experiencia como te mereces”, añadía, ante un Unai Simón aparentemente nervioso, casi avergonzado, discreto.
“Unai, de parte de toda la tripulación, te deseamos muchísima suerte esta noche. Ojalá este viaje te lleve a vivir uno de esos momentos que recordarás toda la vida. Disfruta de la noche y a por todas. Zorte on, Unai!“, terminaba el mensaje, que fue seguido de aplausos de sus compañeros y del resto de pasajeros y de un fuerte “Aupa Unai!”.
Ya en Londres, la noche acabó con una importante victoria para España: prácticamente todos los premios individuales se fueron para deportistas españoles, además del premio a mejor club femenino del año, el Barça. También el premio a mejor portero: se lo llevó un Unai Simón que emocionó a toda la sala con su discurso, cargado de amistad, compañerismo y amor por el fútbol.
La guinda de la noche la puso Alexia Putellas, ganadora del Balón de Oro por tercera vez consecutiva, igualando el récord de su excompañera en el Barça Aitana Bonmatí.
