Pedro Acosta ya sabe que cuando se marche de KTM tendrá al menos una victoria en MotoGP. Por fin ha conseguido el ansiado objetivo y eso “le motiva” para la próxima aventura en Ducati al lado de Marc Márquez.
En Austria, en casa de su equipo, logró por fin la primera. Y después la emoción le atrapó. Reconoció que lo necesitaba, que lo ansiaba. El sábado se fue al suelo cuando estaba a un paso de ganar en la carrera al sprint.
“Seguramente sea el desafío que necesitaba en mi carrera para estar motivado. Llegué a KTM siendo un niño, me fue muy bien, luego muy mal y ahora me está yendo bastante bien”, dice el piloto murciano, el líder de la marca austriaca.
Por fin se ha quitado esa espinita que tanto le dolía: “Sobre todo, tengo que quitarme los ‘y si…’ de mi cabeza. El problema que he tenido durante estos tres años es que tengo muchos ‘y si…’. Si hubiera ido a una Ducati el primer día y lo hubiera hecho mal, no habría ningún ‘y si…’: lo estás haciendo mal, chaval, y punto. Y, si lo hubiera hecho bien, pues bien, pero no habría ‘y si…’. Ahora hay muchos ‘y si…’ que quiero quitarme de la cabeza”.
Ha sido un proceso de mucho trabajo hasta llegar a esta primera victoria. Porque Acosta no es el mismo que el que llegó a la categoría reina como campeón de Moto2.
“Aquel Pedro que no se daba cuenta de que muchas cosas tenían un límite y no se podía hacer más, el Pedro que se caía por querer más, parece que ya no está”, apunta un Acosta renacido. Esa ansiada victoria le ha liberado.
