El crédito de consumo avanza con fuerza en Guatemala, mientras el saldo de los préstamos empresariales se reduce.
Entre enero y septiembre de 2026, los créditos destinados al consumo aumentaron Q9 mil 567.9 millones, mientras que el financiamiento empresarial disminuyó Q654.6 millones, según datos de la Superintendencia de Bancos (SIB).
El saldo de los préstamos de consumo pasó de Q134 mil 317.7 millones a Q143 mil 885.6 millones, un aumento de 7.12%. Con ello, su participación dentro de la cartera total subió de 49.28% a 50.12%. Al cierre de septiembre, más de la mitad del saldo crediticio del sistema correspondía a esta categoría.
En contraste, el saldo de los créditos empresariales pasó de Q98 mil 96.1 millones a Q97 mil 441.6 millones, una reducción de Q654.6 millones, equivalente a 0.67%.
En este último rubro, aunque estos préstamos registraron un aumento de 51.18% y pasaron de 38 mil 529 a 58 mil 250, su saldo se redujo, lo que representa una caída de 0.67%.
Esto significa que hubo más operaciones registradas, pero no un aumento del saldo total de financiamiento empresarial. En cambio, los créditos productivos crecieron 19.67%, hasta Q27 mil 599.9 millones, con Q4 mil 536.2 millones adicionales; los hipotecarios para vivienda aumentaron 6.25%, hasta los Q18 mil 140.5 millones.
En el mismo período, la cartera total de crédito aumentó de 5.15 millones a 5.76 millones de transacciones, lo que representa 602 mil 039 operaciones adicionales, un crecimiento de 11.68%.
ECONOMÍA CON PRESIÓN SOBRE PRECIOS
“El comportamiento de la cartera debe leerse junto con el entorno económico”, afirmó Pedro Prado, analista de la Asociación de Estudios Económicos y Sociales (ASIES), quien señaló que varios son los factores deben ser tomados en cuenta al analizar el aumento en el crédito de consumo.
El contexto muestra una aceleración de los precios. Según datos publicados por el Banco de Guatemala, la inflación total pasó de 3.37% en agosto a 4.69% en septiembre. El encarecimiento de los combustibles y los costos asociados al transporte estuvieron entre los factores que presionaron al alza el índice general de precios.
Para Prado, este escenario debe considerarse al analizar el aumento del crédito de consumo. Aunque los datos por sí solos no permiten atribuirle una causa específica, el mayor financiamiento puede estar relacionado con compras de bienes y servicios, adquisición de productos de mayor valor o necesidades de liquidez de los hogares.
“Hay que observar qué está detrás de ese crecimiento y si responde a una mayor demanda de financiamiento de los hogares o a las condiciones del entorno económico”, señaló Prado.
La lectura adquiere mayor relevancia porque el crédito de consumo creció 7.12% entre enero y septiembre y pasó a representar el 50.12% de la cartera total.
La percepción ciudadana refuerza la importancia de esa pregunta. La encuesta de CID-Gallup presentada el martes por la Fundación Libertad y Desarrollo, reveló que 76% de los consultados considera que el costo de vida ha subido mucho frente a cuatro meses antes.
La encuesta fue realizada, según la ficha técnica presentada entre el 12 de septiembre y el 1 de octubre de 2026, con 1,213 entrevistas cara a cara.
Otro resultado fue que 58% afirmó que la situación económica de su hogar había empeorado respecto del año anterior y 51% señaló que durante el último mes hubo una ocasión en la que faltó dinero para comprar alimentos.
Prado hizo énfasis en que estas cifras describen percepciones y experiencias declaradas, no prueban que el crédito sea la causa de las dificultades económicas, pero probablemente sea la respuesta para financiar las necesidades básicas.
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REMESAS PIERDEN VELOCIDAD
Otro elemento clave es el flujo de remesas familiares. Entre enero y septiembre de 2026, Guatemala recibió USD 20 mil 015.7 millones, un aumento de 5.5% frente al mismo período de 2025, cuando ingresaron USD 18 mil 968.4 millones.
Aunque el flujo continúa en expansión, el crecimiento es considerablemente menor al 19.8% registrado durante los primeros nueve meses del año anterior.
Las remesas representan una fuente importante de recursos para numerosos hogares y contribuyen al consumo interno.
“Por eso, su desaceleración es un factor que conviene seguir de cerca, aunque todavía no implica una caída de los ingresos enviados desde el exterior”, agrega Prado.
Para el analista, si el costo de vida aumenta más rápido que los recursos disponibles para algunas familias, el crédito puede convertirse en una herramienta de financiamiento, pero también en una obligación futura que debe pagarse con ingresos posteriores.
La economía, por otra parte, mantiene señales de crecimiento. El Banco de Guatemala reportó un aumento acumulado de 4.4% en la actividad económica durante el primer semestre de 2026 y sostuvo una proyección central de crecimiento del producto interno bruto de 4.1% para el año.
MOROSIDAD DISMINUYE, PERO TARJETAS SIGUEN BAJO PRESIÓN
En materia de riesgo financiero, la cartera total registró una mejora moderada: la morosidad descendió de 2.76% en enero a 2.68% en septiembre. También disminuyó en los créditos de consumo, de 3.92% a 3.70%, y en los empresariales, de 1.37% a 1.33%.
Pero, el uso de las tarjetas de crédito requiere especial atención. Su saldo pasó de aproximadamente Q28 mil 995 millones a Q32 mil 645 millones, un crecimiento de 12.59%. Al mismo tiempo, la tasa de interés reportada aumentó de 42.64% a 44.58%, una subida de 1.94 puntos porcentuales.
La morosidad de este segmento bajó de 5.06% a 4.61%, pero continuó por encima del indicador general de la cartera.
“La combinación de expansión del saldo y tasas elevadas hace relevante que los usuarios conozcan el costo total del financiamiento, paguen puntualmente y eviten utilizar crédito caro de manera recurrente para cubrir gastos que no pueden sostener con sus ingresos”, explicó el analista de ASIES.

LA SEÑAL PARA HOGARES, EMPRESAS Y AUTORIDADES
Las cifras dejan tres mensajes. Primero, el crédito continúa creciendo, pero el consumo es el principal motor de la expansión observada entre enero y septiembre.
Segundo, los créditos empresariales redujeron su saldo, mientras el financiamiento productivo mostró un crecimiento importante.
Tercero, la inflación acelerada, la desaceleración de las remesas y la percepción de presión económica de los hogares justifican vigilar de cerca la evolución del endeudamiento, sin asumir de antemano que existe una crisis de pagos.
Para los analistas, si el financiamiento se traduce en inversión, productividad y mejores ingresos, puede apoyar el crecimiento económico. Si una parte creciente se utiliza para sostener el consumo sin una mejora equivalente de la capacidad de pago, podría aumentar la vulnerabilidad de ciertos hogares.
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