La oferta de Gianni Infantino a Marruecos para que acoja la final del Mundial 2030 ha sido una desagradable sorpresa para la Federación Española de Fútbol, ya que hace tiempo el presidente de la FIFA se comprometió a que esa final se disputara en España. Infantino adquirió un compromiso oficial con la RFEF para que se celebrara en España, concretamente, en el Santiago Bernabéu de Madrid.
Fuentes de la Federación han reconocido a laSexta que ahora mismo hay una pequeña desconfianza por todo lo que está ocurriendo, por la influencia de Donald Trump y todo lo que está sucediendo alrededor de las elecciones. No obstante, han subrayado que están convencidos de que finalmente España acogerá ese último encuentro y están trabajando para que así sea.
En la misma línea se pronunció el miércoles la ministra de Deportes, Milagros Tolón, que en una entrevista en la ‘Cadena SER’ indicó que la próxima reunión la FIFA será en septiembre.
La ministra se mostró “sorprendida” por la noticia de la oferta a Marruecos e indicó que “nosotros vamos a seguir trabajando porque queremos y así tiene que ser que la final del mundial sea en España”.
Trump y las elecciones de la FIFA
Sin embargo, a esta decisión se le han unido dos factores importantes: las presiones de Donald Trump, amigo de Infantino; y las próximas elecciones de la FIFA, que se celebrarán en marzo de 2027.
Por un lado, al presidente estadounidense le ha gustado el éxito del Mundial de este año, disputado en EEUU, México y Canadá, y el dinero que ha ganado gracias a ello. Por ello, Trump tiene aspiraciones a seguir involucrado en cuestiones de la FIFA y quiere también que EEUU acoja el Mundial 2038, una posibilidad que está cerca de hacerse efectiva. Esto hace que Trump vaya a tener influencia en la organización del Mundial de 2030.
En lo que respecta a las próximas elecciones, Infantino se va a presentar para revalidar su cargo y en principio no iba a tener ningún rival. Tras las recientes polémicas que le rodean, esta situación podría cambiar y ya hay varios nombres que se plantean como posibles candidatos.
Las críticas por su gestión han aumentado exponencialmente desde su intento de privatizar el Mundial. Por ello, el actual presidente de la FIFA intenta reunir todos los apoyos necesarios y Marruecos, que ha sido un importante aliado desde que inició su primer mandato en 2016, podría mover la balanza a su favor.
La FIFA está formada por 211 federaciones nacionales de fútbol y, de momento, Infantino tiene asegurados unos 100 votos de los 106 que necesita. Aquí es donde entra Marruecos, ya que es importante a nivel geopolítico y puede influir en el voto de otras federaciones africanas.
Este habría sido el motivo que le ha llevado a ofrecer a Rabat ser la anfitriona en la final del Mundial que se organizará conjuntamente entre España, Portugal y Marruecos.
La FIFA negó el miércoles que se haya producido ninguna oferta y aseguró que “es falso y engañoso” decir que Infantino haya hecho promesa alguna en relación con la sede de la final de la Copa del Mundo de 2030. Asimismo, precisó que la decisión se tomará “a su debido tiempo”.
