Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, destaca que “vale la pena seguir de cerca las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal tras la publicación del informe de hoy”.
“Un dato que sorprenda al mercado tendría el mayor impacto en los mercados financieros. Actualmente, las probabilidades de una subida de tasas en septiembre están bastante equilibradas. El resultado del informe de empleo no agrícola podría inclinar la balanza a favor de un aumento o de mantener las tasas sin cambios por un mes más” añade.
También apunta Brooks que “una sorpresa al alza tendría un impacto significativo en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU; en particular, conviene vigilar el rendimiento a 10 años, ya que podría superar el nivel del 4,6% y dirigirse hacia el 5%”.
De esta manera, el dato de empleo puede reducir la incertidumbre sobre el banco central, y es que en la reunión de finales de julio, tres miembros del FOMC ya votaron a favor de una subida de tipos.
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“Si se registran unas cifras de empleo más sólidas de lo previsto y una elevada presión salarial, esto podría aumentar las expectativas de una subida de tipos en septiembre, reforzar la narrativa de mantener los tipos altos durante más tiempo y frenar el reciente repunte de la renta variable estadounidense. Lo contrario también es cierto: unos datos más débiles de lo esperado podrían dar luz verde a los operadores para continuar con la tendencia alcista reciente”, valora Brooks.
Por el momento, los indicadores adelantados del informe de empleo han mostrado, por lo general, “debilidad”, y es que aunque el informe manufacturero del ISM de julio “reflejó un aumento en el componente de empleo, el índice del sector servicios del ISM mostró una caída de dicho componente hasta los 47,4 puntos —frente a los 51,2 anteriores—, situándose así claramente en terreno de contracción”.
“A esto se suma el informe de empleo del sector privado de ADP, que también resultó más débil de lo previsto, con 44.000 nuevos empleos”, indica.
CON EL FOCO EN ORMUZ
Por otro lado, el mercado sigue centrado en las negociaciones entre EEUU e Irán, con la esperanza de que alcancen un acuerdo en las próximas horas que conduzca a una reapertura del estrecho de Ormuz.
Richard Hunter, director de mercados de Interactive Investor, señala que los inversores se mantienen “escépticos debido a las numerosas falsas expectativas surgidas en los últimos meses”, y recuerda que “diversos informes apuntaban a que Irán preparaba un plan para prohibir el paso de buques estadounidenses e israelíes por dicha vía marítima, medida que podría desencadenar nuevos ataques y una mayor desestabilización en la región”.
Mientras, en Rabobank indican que “si bien los precios del petróleo habían bajado a principios de esta semana ante los nuevos indicios de una posible reapertura gradual del estrecho de Ormuz, volvieron a subir durante la noche, ya que sigue sin alcanzarse un acuerdo convincente que ofrezca soluciones definitivas a los principales puntos de conflicto”.
“En su lugar, se plantea un nuevo plazo de 60 días de libre tránsito por Ormuz mientras se reanudan las negociaciones. Según los informes, Irán pretende restringir el paso de buques estadounidenses e israelíes por el estrecho y, por ejemplo, ha guardado un silencio absoluto sobre la cuestión nuclear. De llegarse a un acuerdo, podría ser solo cuestión de tiempo que alguna de las partes volviera a mostrarse frustrada con las negociaciones y que los mercados se vieran obligados a descontar nuevas semanas de tensión geopolítica”, declaran.
OTROS MERCADOS
En otros mercados, el petróleo West Texas baja un 0,38% ($77,65) y el Brent cede un 0,67% ($81,95). Por su parte, el euro se deprecia un 0,05% ($1,1525), y la onza de oro suma un 1,73% ($4.376)
La rentabilidad del bono americano a 10 años se modera al 4,662% y el bitcoin gana un 0,78% ($64.866).
